En Panamá, es probable que nuestro subdesarrollo valorativo del acontecer nacional político y conductual, se deba a una sobrecarga de sensibilidad emocional, en detrimento del pensamiento lógico y crítico, que exige un mayor esfuerzo intelectual. Por ende la sobreponderación de lo emotivo sobre lo racional, puede llevarnos, como parece estar ocurriendo en muchos aspectos de nuestra sociedad, a una confusión y suplantación de valores, ante el marcado sensacionalismo en el manejo de la información, y el sentimentalismo lacrimógeno que el mismo genera, todo lo cual desemboca en una especie de promiscuidad sensitiva, como sustituto de la valoración razonada de los hechos y las conductas, decantándose finalmente por lo negativo y pernicioso, en lugar de lo justo y lo correcto.
Solo así se explica, que un slogan de campaña política tan paupérrimo como “robó pero hizo”, haya podido ser acogido como bueno, por una apreciable y significativa cantidad de electores, en la pasada contienda electoral. De igual modo, que en cada elección, hayan podido ser reelectos una y otra vez como diputados, la cantidad de personajes de oscura trayectoria que todos conocemos a carta cabal, sin que nadie nos eche cuentos.
Del mismo modo, pese a la avalancha de denuncias y pruebas presentadas por robo y corrupción, principalmente vinculadas a funcionarios del anterior gobierno -desde el presidente, vicepresidente, ministros, alcaldes y representantes-, paradójicamente, las cifras o datos estadísticos actualizados de la Dirección Nacional de Organización Electoral (DNOE) revelan que 577,000 panameños, continúan inscritos en el PRD, ya sea por inercia, convicción o lealtad. Es decir que del total de inscritos en partidos políticos (1,571,000), casi el 40% de ese total, siguen siendo PRD, a la fecha.
Interesante, resulta contrastar esta aberrante e insólita realidad electorera, con el hecho cierto de que, el 73% de los ediles y alcaldes investigados y requeridos por la justicia (según la Fiscalía anticorrupción del Ministerio Público) por presunto peculado y uso clientelista de dinero del Estado durante su gestión como funcionarios públicos, son precisamente miembros del PRD. (Ver La Prensa del 8 de agosto de 2025).
Si ante la funesta gestión de este colectivo político -fuera de apuestas, al compararla con la de otros gobiernos corruptos que para variar, hemos tenido de sobra-, ahora le sumamos, la arrogante, y ostentosa conducta, de varios miembros de esta representación partidaria en la Asamblea, -cuando suponíamos que debían andar con el rabo entre las piernas- no nos queda otra que concluir, que la corrupción de la que tanto hemos hablamos y criticado, no se agota en la depauperada actuación de estos políticos que se jactan de ello, sino incluso es extensiva a buena parte de la sociedad, que como sabemos, apadrina, aupa y aplaude dichas conductas, haciendo sentir a estos políticos en su fuero interno -como héroes y líderes populares-, lo que por supuesto, se creen a pies juntillas.
De hecho, la beligerancia y evidente cinismo de muchos de los actuales diputados de este colectivo político es tal, que aunque el presidente Mulino -en cada ocasión que tenga a mano, despotrica, y con razón, contra el PRD-, ellos, -curados de espanto-, sonríen y se aferran a las faldas del actual gobierno como aliados, haciendo alarde una vez más, de su desfachatez y oportunismo recalcitrante.
Para colmo de males, ahora todo indica además, por si fuera poco, que miembros del flamante bloque opositor de 37 diputados, incluidos varios miembros de Vamos, hayan decidido seguir esta triste y deleznable conducta, convirtiendo en chiste, la aplaudida, y efímera victoria, que obtuvieron el 1ero de julio, cuando en aquella ocasión, sorprendieron e hicieron sudar sangre por varias horas, a los a tradicionales corruptos repartidores del pastel.
De manera que ahora, bajo este nuevo y para nada halagador panorama, que se vislumbra en la Asamblea Nacional, está por verse el futuro de iniciativas en favor de la lucha contra la corrupción, como las que pretende impulsar el Procurador General de la Nación. En contrapunto, es muy probable en cambio, que la prioridad legislativa continúe concentrada, en promover iniciativas en favor de la impunidad o el “qué hay pa’mí”.
El autor es escritor y pintor.

