En tiempos de incertidumbre global, cuando las respuestas fáciles abundan pero las soluciones profundas escasean, la cultura vuelve a recordarnos algo esencial: no es un lujo, es una necesidad. Es allí donde nacen las ideas que transforman sociedades, donde se forma el pensamiento crítico y donde los pueblos se reconocen a sí mismos y entre sí.
Por eso, celebrar el Festival de las Ideas, impulsado por Panamá con el respaldo del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), es mucho más que celebrar un evento. Es reconocer una visión de país y de región que apuesta por el conocimiento, la creatividad y la cultura como pilares del desarrollo sostenible.
Desde Costa Rica, miramos con admiración y cercanía este esfuerzo panameño. No solo porque compartimos una historia y una geografía, sino porque compartimos una convicción profunda: invertir en cultura y formación artística es invertir en democracia, cohesión social e innovación.
La cultura no solo genera identidad; genera capacidades. La formación artística —desde la música hasta el teatro, desde las artes visuales hasta la escritura— desarrolla habilidades que hoy son más necesarias que nunca: creatividad, disciplina, trabajo colectivo, sensibilidad social y pensamiento crítico. Son estas capacidades las que permiten a nuestras juventudes imaginar futuros posibles y a nuestras sociedades dialogar sin violencia.
Costa Rica y Panamá hemos entendido que avanzar juntos amplifica el impacto. En una región como Centroamérica, donde los desafíos sociales, económicos y ambientales son compartidos, la cooperación cultural deja de ser simbólica para convertirse en estratégica. Apostar conjuntamente por la cultura es construir un lenguaje común para enfrentar esos desafíos.
El Festival de las Ideas se inserta precisamente en esa lógica: abrir espacios para el pensamiento, para la reflexión colectiva, para el intercambio de ideas que cruzan fronteras y disciplinas. En ese cruce entre cultura, educación, innovación y ciudadanía es donde se gestan los cambios más duraderos.
CAF ha sido un aliado clave al entender que el desarrollo no se mide únicamente en infraestructura o crecimiento económico, sino también en capital cultural y humano. Su respaldo a iniciativas como esta envía un mensaje poderoso a la región: la cultura importa, y mucho.
Desde Costa Rica reafirmamos nuestro compromiso de seguir caminando junto a Panamá en esta ruta. De fortalecer los intercambios artísticos, los procesos de formación, las redes creativas y los espacios de pensamiento que nos permiten reconocernos como una región diversa, pero profundamente conectada.
Porque, al final, cuando la cultura florece, las ideas se mueven, las fronteras se diluyen y las sociedades avanzan. Y hoy, Panamá y Costa Rica avanzan juntas.
El autor es ministro de Cultura y Juvetud de Costa Rica.

