El término cultura proviene del latín cultus, que a su vez deriva de la voz colere (que significa cuidado del ganado o el campo). Hacia el siglo XVIII el término se empleaba para designar una parcela cultivada, y tres siglos más tarde había cambiado su sentido como estado de una cosa, al de la acción; el cultivo de la tierra o el cuidado del ganado (como agricultura, apicultura piscicultura y otros). Por la mitad del siglo XVI, el término adquiere una connotación metafórica, como el cultivo de cualquier facultad.
El Siglo de las Luces es la época en que el sentido figurado del término como “cultivo del espíritu” se impone en amplios campos académicos.
Con el paso del tiempo, como cultura se entenderá la formación de la mente. Es decir, se convierte nuevamente en una palabra que designa un estado, aunque en esta ocasión es el estado de la mente humana y no el estado de las parcelas.
Por último, la cultura científica nos lleva a desglosarla como sociedades de conocimientos, juicios críticos, globalización.
Las palabras clave de cultura científica son ciencia, tecnología y sociedad (CTC).
El autor es escritor