El centro de salud de Metetí, ubicado en el corazón de la provincia del Darién, es la principal entidad médica de esta provincia. Anualmente atiende a más de 22 mil pacientes en medicina general, en comparación a una población que se aproxima a los 60 mil habitantes (INEC 2020), lo que indica que aproximadamente el 35% de la población recurre a este centro médico.
No obstante, las condiciones internas y externas en las cuales se encuentra son deplorables. Para iniciar, su infraestructura interna no satisface las necesidades diarias, al quedarse el espacio pequeño debido a la cantidad de personas que acuden por atención médica todos los días: sillas en mal estado, personas de pie en todas las esquinas, falta de consultorios para que los médicos que ejercen sus turnos puedan llegar a más personas; falta de suplementos en el área de enfermería, falta de medicamentos.
Esto no es nada nuevo, pero además de la crisis de medicamentos en la que se encuentra sumergido el país, el centro de salud de Metetí brinda servicios médicos a parte de la migración que llega a Darién, agravando aún mas la situación de los medicamentos. Y sumado a todo esto, el centro médico no cuenta con una morgue.
La mayor parte de la infraestructura no se ha cambiado desde finales de la década del 2000. Una que otra pequeña extensión se le ha hecho, y lo más reciente: el cambio de un nuevo cielorraso. Sin duda alguna, vergüenza provoca ver lo olvidado y desentendido que las autoridades locales y regionales tienen a este centro de salud.
Adicionalmente, los bienes patrimoniales depositados en la parte trasera del centro de salud están a la espera que las personas correspondientes aparezcan para su recuperación, y mientras se espera, ahí se oxidan.
Los turnos nocturnos ejercidos por los médicos son agitados y arduos, debido a las urgencias que precozmente emergen. Sin embargo, estas horas extras como ellos mismos le denominan son pagadas hasta cuatro meses mas tardes, por lo cual es casi como si ejercieran una labor social por el bienestar de la población darienita, sin la certeza de un pago a tiempo.
A pesar del evidente deterioro, el personal que labora aquí hace todo lo que se puede con el equipo que tienen, sin dejar de mostrar el mejor rostro a los hombres y mujeres que allí acuden.
Igual al estado del centro de salud de Metetí, hay muchos otros pequeños centros de salud que brindan atención médica puntual, pero esta atención médica se da 2 o 3 veces por semana, y únicamente cuando un médico visita el centro de salud, como ocurre con la funcionalidad del centro de salud de la comunidad de Canglón. Resaltando que esta puntual visita es la única oportunidad que muchos campesinos tienen para tener una evaluación médica.
Lastimosamente, muchos de estos pequeños centros no reciben los cuidados, el presupuesto, ni la atención de las autoridades, por lo cual, forzadamente se ven obligados a cerrar sus puertas.
Para comprender la función de los pequeños centros de salud, tomo como ejemplo el centro de salud de Canglón. Este pequeño centro médico no solo recibe a los residentes de su comunidad, sino que recibe también a personas que habitan en las comunidades vecinas localizadas sobre la carretera Panamericana, comunidades como Santa librada, Quebrada Félix, Sansón y todos los pobladores que se dispersan sobre la carretera panamericana, desde los límites de la Reserva Hidrológica Filo del Tallo hasta los moradores que residen cerca del río Chucunaque, y ¿quienes acuden?
Acude el campesino que llega a caballo, que llega caminando o en bicicleta. Acude el campesino que no cuenta con los recursos económicos para trasladarse hasta Metetí, Santa Fe o Chepo. Acude el panameño que vive del día a día.
Aún más deprimente es la gigante infraestructura construida a medias ubicada en la comunidad de El Nicanor, camino a Metetí, infraestructura que sería un hospital equipado con todo, un hospital como nunca ha tenido Darién, que no tiene actualmente y por lo que pinta el horizonte, tardará en tener.
Dicha infraestructura lleva más de una década en un permanente estancamiento, donde lo único que progresa es su deterioro. Millones de dólares gastados en nada, mientras el centro de salud de Metetí pide a gritos una inminente actualización y equipamiento de su infraestructura externa, interna, así como mejores equipos médicos y más opciones de atención en caso de urgencias.
El autor es geógrafo e hidrólogo
