Datos abiertos: La medicina que le falta a la economía y a la transparencia panameña

¿Te has dado cuenta de que muchas de las malas noticias que recibimos en Panamá tienen algo en común? La falta de transparencia en la información. En el reciente Índice de Percepción de Corrupción, Panamá obtuvo una preocupante puntuación de 33 sobre 100, quedando en el puesto 116 de 180 países. Si no compartimos datos económicos, sociales y de salud de manera clara, ¿cómo podemos saber que estamos tomando las decisiones correctas? Por lo mismo, prefiero centrarme en las grandes oportunidades que surgen cuando un país decide mostrar sus datos.

La primera oportunidad es mejorar nuestra imagen institucional. Dar a las entidades locales más autonomía y recursos para procesar y compartir información valiosa es el tratamiento urgente que necesitamos para subir en esos rankings de transparencia.

La segunda es la revolución académica y científica. Compartir datos, en realidad, salva vidas. Recientemente, investigadores del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), bajo la dirección de Mariano Barbacid, lograron eliminar por completo en ratones el tumor pancreático más común en humanos. Este avance médico fue posible gracias al cruce masivo de datos genéticos y oncológicos a nivel mundial. Cuando un país abre sus datos, ofrece a sus estudiantes, universidades y centros de investigación los recursos necesarios para identificar problemas y diseñar tratamientos.

La tercera es el impulso económico. Si identificamos nuestros problemas y la academia desarrolla soluciones, iniciamos un ciclo de innovación muy rentable. Observemos el caso de Estonia: usaron grandes bases de datos de ADN poblacional para crear un ecosistema biotecnológico de primer nivel. Empresas innovadoras como Gearbox Biosciences nacieron allí, promoviendo diagnósticos rápidos y medicina personalizada. Si Panamá sigue este modelo, se comercializa la innovación local, el gobierno atiende crisis reales y se atrae inversión extranjera de calidad.

Salvar al mundo cuesta dinero, pero la ciencia también genera recursos. Por eso veo en los datos abiertos una solución integral. Es el camino directo para salvar vidas, impulsar nuestra economía y mejorar nuestra imagen de transparencia. Panamá tiene el talento para lograrlo. El diagnóstico es claro; ahora solo nos toca aplicar el tratamiento.

El autor es médico epidemiólogo, investigador en salud pública e integrante de Ciencia en Panamá


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