El Mercado de Artesanías de Balboa (MAB), hoy un espacio vibrante de intercambio cultural y comercial, ocupa un terreno cuya historia dista mucho de su función actual.
Los Bachelor Quarters de Balboa
En el terreno donde hoy se emplaza el MAB existieron dos edificios tipo barraca, identificados como 0852 y 0853. Formaban parte del sistema de alojamiento para hombres civiles solteros (Bachelor Quarters), empleados por la Panama Canal Company bajo nómina estadounidense.
Estaban ubicados sobre la entonces Balboa Road, actual avenida Arnulfo Arias Madrid, en ruta hacia El Chorrillo.
Eran construcciones sencillas de madera, de dos niveles, diseñadas bajo un esquema austero y funcional. Las habitaciones eran pequeñas, y los baños y áreas de estar eran de uso compartido. El alquiler mensual incluía servicios básicos, aunque los residentes debían proveerse de sus artículos personales. La evidencia cartográfica y fotográfica sugiere que estos edificios fueron construidos a inicios de la década de 1940, en un momento de intensa actividad vinculada a la operación del Canal durante la Segunda Guerra Mundial.
Vida cotidiana entre lo ordinario y lo excepcional
Las primeras referencias documentales sobre estos edificios provienen de la prensa local. Anuncios clasificados publicados en The Panama American durante la década de 1940 muestran a residentes ofreciendo automóviles en venta. Otra nota estuvo dedicada a reseñar la detención de jóvenes panameños y norteamericanos por alteración del orden público, en un caso que terminó en absolución.
También, en 1948, se publicó el fallecimiento en una de sus habitaciones de un contratista norteamericano de 51 años, víctima de una falla cardíaca.
Estos hechos, aunque aislados, recuerdan que incluso los espacios concebidos como meramente funcionales están atravesados por tensiones, vulnerabilidades y dramas propios de toda vida urbana.
Deterioro, abandono y desaparición
Los edificios continuaron en uso, aunque con un mantenimiento cada vez más precario, hasta mediados de la década de 1970. Con el paso del tiempo, adquirieron un apodo revelador: Termite Manor (“La Mansión de las Termitas”), reflejo tanto de su deterioro físico como del cambio en la percepción social que los rodeaba.
La entrada en vigor de los Tratados Torrijos-Carter en 1978, que contemplaban la reducción progresiva del personal estadounidense en la Zona del Canal, aceleró su abandono. Para 1980, imágenes aéreas muestran que solo uno de los edificios permanecía en pie.
Este último vestigio habría sido ocupado informalmente por personas sin hogar, lo que dio origen a un nuevo y más despectivo sobrenombre: Roach Manor (“La Mansión de las Cucarachas”). Poco después, el edificio fue demolido, desapareciendo del paisaje urbano de Balboa.
Stevens’ Circle: el germen cultural
Mientras los antiguos edificios para civiles solteros entraban en decadencia, a poca distancia comenzaba a gestarse otra forma de apropiación del espacio urbano. En una pequeña plaza del paseo El Prado —frente al Comisariato y la oficina de correos de Balboa— surgió el Stevens’ Circle, nombrado oficialmente en 1962 en honor a John F. Stevens.
Durante la década de 1970, este espacio se transformó en un mercado artesanal informal. Artistas, joyeros, peleteros y artesanos guna, junto con organizaciones de la sociedad civil, comenzaron a exhibir y vender sus productos en un ambiente creativo, festivo y bohemio. Con el tiempo, las autoridades regularon la actividad, otorgando licencias únicamente a quienes vendían lo que ellos mismos elaboraban y organizando el espacio con áreas delimitadas para cada comerciante.
A pesar de su éxito, el mercado funcionaba a la intemperie y sin servicios básicos, una limitación cada vez más evidente a medida que crecía su popularidad.
Del terreno abandonado al Mercado de Artesanías de Balboa
Fue en este contexto que la Alcaldía de Panamá, bajo la administración de Mayín Correa, impulsó la construcción de un mercado de artesanías formal. Para ello se aprovechó el terreno anteriormente ocupado por los edificios 0852 y 0853, transformándolo en una plaza de mercado con áreas de estacionamiento.

El 25 de junio de 1998 se inauguró oficialmente el Mercado de Artesanías de Balboa. La nueva infraestructura mejoró de manera sustancial las condiciones de trabajo de los artesanos y la experiencia de los visitantes, incorporando baños, accesos universales y espacios adecuados para la venta.
Hoy, el MAB es un referente cultural y turístico de la ciudad, donde convergen tradición, identidad y economía local. Su historia recuerda que los espacios urbanos no son estáticos: cambian, se degradan y se resignifican. Allí donde antes hubo barracas funcionales y luego abandono, hoy hay color, memoria viva y cultura. Esa transformación silenciosa también forma parte de la historia de Panamá.
El autor es PhD en oceanografía biológica y coordinador editorial de la Fundación MarViva.

