Panamá cerró el año 2024 con un déficit fiscal de 7.35%, el más alto en su historia. Un balance negativo de $6.4 mil millones de dólares. En palabras sencillas, gastamos $6.4 mil millones de dólares más que los que ingresamos, y en números chicos, es como una familia con un ingreso anual de $13,600 dólares que gastó $20,000. Evidentemente, la diferencia la tendrá que cubrir con deuda, sea un préstamo o una tarjeta de crédito. A nivel estatal no es diferente, la diferencia es cubierta con emisión de deuda.
Pero debemos ser optimistas, ya que hay acciones que pueden mitigar el golpe, y ayudar a dar un giro de timón a la nave tanto a corto como mediano plazo. A continuación, comparto respetuosamente algunas de ellas:
Reducción mínima de 15% en la planilla estatal. El Municipio de Panamá ha demostrado lo que todos sabíamos. Que es posible.
Reducción de 50% en planilla de CSS.
Congelar todo tipo de viático y viajes del personal estatal durante todo 2025, a excepción de viajes vinculados a la promoción y atracción de inversión extranjera directa a nuestro país.
Suspender cualquier tipo de consultoría o asesoría contratada. Si el personal encargado necesita asesoría, tal vez se debe evaluar su reemplazo.
Eliminar el Ministerio de Ambiente, Cultura y La Mujer. Su relación costo – beneficio es negativa. Cuestan más que lo que nos benefician.
Ejecutar un referéndum para que el país vote entre el sí o el no a la minería, y de ganar el sí, que se negocie un contrato que si beneficie al país y que no viole nuestra constitución. Es nuestra responsabilidad explotar nuestros recursos naturales en beneficio de nuestra gente.
Desarrollar y ejecutar un plan para capitalizar las múltiples hectáreas que son propiedad del estado y que no generan rendimiento. Ya sea a través de la venta o de arrendamiento de estas propiedades.
Ejecutar un estudio para comprobar si en el Darién, en efecto, hay petróleo, y si lo hay, explotar ese recurso en beneficio del país desarrollando una nueva industria local, cuyo impacto directo a la economía seria grandísimo.
Acelerar al máximo posible la ejecución de las obras de infraestructura vial que se tienen mapeadas a nivel nacional.
Evaluar las modificaciones legales que correspondan para destinar un 10% de los fondos del Fondo de Ahorro de Panamá a una reserva estratégica de bitcoin del país y, de igual, forma que cada año un 10% de los aportes del estado deban ir a esa reserva estratégica. Bitcoin es el activo refugio número uno del mundo, entregando un rendimiento positivo de triple dígito anual, y Panamá no se puede quedar por fuera de una nueva era de riqueza.
No debemos tener miedo a las decisiones difíciles. No debemos temerle a asumir riesgos, siempre y cuando lleven un análisis importante de respaldo. No le tengamos miedo a explotar nuestros recursos naturales, pero hagámoslo sin violar la Constitución ni la ley. No es fácil, pero a la larga estas acciones tendrán un impacto positivo en la gran mayoría de los ciudadanos.
Me siento más optimista que nunca con respecto al futuro de Panamá.
El autor es empresario.
