Desde 1970, cada 22 de abril se celebra el Día de la Tierra, para fomentar la conciencia ambiental. Se suele recordar a la población que el planeta es nuestro hogar y que debemos cuidarlo para que prevalezca y sea disfrutado por las próximas generaciones. En esta fecha se cuestionan las acciones que provocan daño ecológico y, a su vez, se analizan alternativas de cursos de acción para detener este problema, pero… ¿No deberíamos cuidar el planeta todos los días del año?
Estamos acostumbrados a que sea una celebración de un solo día. Se habla sobre las causas de la contaminación; se enfatiza que el planeta está en peligro; y se remarca que existen soluciones. Pocas veces vemos cambios de conductas y prácticas en el resto del año. Un claro ejemplo ocurre en los centros educativos. El 22 de abril los niños y niñas visten de verde, realizan actividades como jornadas de limpieza en un área determinada, así como talleres y dinámicas. Sin embargo, escuchamos que esto sólo se realiza el Día de la Tierra. Al día siguiente, la mayoría hace caso omiso a lo que horas antes, se había planteado hacer.
Según el Ministerio de Ambiente, cada panameño genera un aproximado de 1.2 kilogramos de residuos sólidos al día. El 50% son residuos comunes como plástico, cartón, metales y vidrio. Si reducimos la cantidad de desechos que generamos diariamente, podremos disminuir la contaminación del país. El promedio de reciclaje es de 5%. Un 95% no es procesado ni aprovechado de ninguna manera. Reutilizar y dar un uso productivo a nuestra basura diaria; clasificar y trasladar a centros de acopio; reducir nuestro consumo de agua diaria y hacer jornadas de limpieza en nuestro entorno, son algunas de las soluciones que se deben aplicar en el diario vivir. Además del consumismo excesivo que existe, la contaminación en el aire y el desperdicio de agua, la quema desenfrenada y la tala de árboles también son ejemplos de contaminantes. Se trata de otras acciones que afectan diferentes recursos naturales. Se evidencia que seguimos siendo las personas quienes estamos haciendo estas acciones. ¿Cuándo nos daremos cuenta que esto tiene consecuencias y no sólo para nosotros?
Nuestras decisiones y acciones tienen consecuencias. Nuestra salud se pone en riesgo. El calentamiento global va en ascenso. La biodiversidad de Panamá, uno de los tesoros más grandes de nuestro país, también está en peligro. El agota miento de los recursos naturales y la degradación de suelos son otras repercusiones que trae consigo la mala rutina diaria de algunos.
Tenemos que dejar de ver el 22 de abril como una festividad. Debe ser un responsable espacio de reflexión y de acción de todo lo que tenemos que hacer en el año para que haya un impacto positivo en nuestra Madre Tierra.
Se debe dar más importancia al cuidado del medio ambiente. El planeta es nuestra casa. Es el lugar donde vivimos. Si seguimos como país con esta actitud de hacer caso omiso a la situación, llegaremos a un punto en el que contribuiremos a la extinción de las especies y de nuestro planeta.
Todos los años esta fecha tiene un lema distinto. En 2023 es “Invertir en nuestro planeta”. Hoy día, las acciones del ser humano llegan a ser tan invasivas que pueden ocasionar problemas muy grandes.
Estamos a tiempo. Tenemos la capacidad de hacer un cambio. Si creamos conciencia, podremos ser partícipes de un ambiente sano sin agentes contaminantes de ninguna índole. Ayudemos al planeta Tierra: unidos podemos hacer la diferencia y lograr un cambio significativo y de gran impacto.
Tenemos que hacer que estas acciones se vuelvan hábitos en nuestras comunidades y familias. Te invito a que seas parte del cambio y que celebres este día todo el año. Infórmate y, juntos, promovamos la educación ambiental como un requisito indispensable para ser ciudadano en la Tierra.
La autora es egresada del Laboratorio Latinoamericano de Acción Ciudadana (LLAC) 2022
