INTERÉS NACIONAL

En defensa de ‘La Estrella de Panamá’ y ‘El Siglo’

Son muchas las razones por las que debemos defender la nacionalidad panameña que, según consta en la Constitución Política, incluye los medios de comunicación social (Art. 89).

La decana de la prensa nacional, fundada en 1849, es La Estrella de Panamá, con un valor histórico, cultural y patrimonial incalculable, pues su valiosa hemeroteca cubre acontecimientos nacionales de los siglos XIX, XX y XXI. El Siglo, fundado un simbólico 9 de enero de 1985 en plena dictadura norieguista, forma parte de este importante grupo editorial.

Hoy ambos periódicos sufren un bloqueo real a sus operaciones, solo porque sobre su dueño recae una investigación administrativa estadounidense, inconclusa y arbitraria, amparada por leyes especiales de dudosa moralidad, impuestas por Estados Unidos (EU) contra capos narcotraficantes y sus posibles aliados terroristas. Cabe recordar que en el Ministerio Público de Panamá no hay proceso o investigación alguna que vincule a estos diarios con tales delitos y que, de hecho, su dueño fue sobreseído provisionalmente de una investigación similar abierta por la fiscalía de drogas, por falta de pruebas.

Deja un sinsabor moral el ataque a estos medios panameños, en nombre de EU, la primera potencia económica y militar del mundo, cuna de ese “imperio de la libertad” aludido por su tercer presidente, Thomas Jefferson, cuyo “sagrado fuego” siempre debería ser cuidado por sus ciudadanos, según el primero, George Washington. Ese pesar algo tiene que ver con la pequeñez de Panamá y sus debilidades, como pueblo y nación, pero mucho más por la decepción que produce ver el mito del excepcionalismo estadounidense desmoronarse por estas acciones.

Alexis de Tocqueville, en su innovador libro La democracia en América fue el primero en señalar esa conjunción religioso-política (su espíritu republicano y su puritanismo inglés) que señalaban a EU como pueblo elegido con una misión mesiánica. Por mucho tiempo, ese supuesto carácter único cultural y político se engarzó con las doctrinas del Destino Manifiesto y su corolario la Doctrina Monroe, para dictar las bases de su política exterior. Pero ya, en pleno siglo XXI, el predominio estadounidense en la política mundial, poco tiene que ver con esas características de un pueblo virtuoso, que influye por la fuerza de su ejemplo.

Su perspectiva trasnacional se enfoca e insiste en mantener su predominio económico y militar, aunque sea a costo de normas internacionales, al predominar el concepto de exención, no ya de excepcionalismo, pues hasta en la ONU esgrime, con frecuencia, su veto imperial.

En este sentido, los intereses de EU no tienen límites, a no ser la ley del más fuerte. En el caso de La Estrella de Panamá y El Siglo, su ley anticapos le permite a EU actuar en Panamá, como soberanos, supuestamente en defensa de su seguridad nacional, so pretexto de cumplir con disposiciones injustas, por el mero hecho de ser de su incumbencia. Igualmente, nos incumbe a nosotros defender a estos dos emblemáticos periódicos.


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