Desde pequeño, tengo afición por las caricaturas, entre ellas, las de cómics como Supermán, Ironman, los 4 Fantásticos y demás. Normalmente estas caricaturas te enseñan que el bien siempre le gana al mal y que existen personas con ciertas características que hacen que esto pueda ocurrir, tratando de balancear la justicia. Nunca es fácil realizar estas hazañas, no siempre es seguro ni mucho menos te lo van a agradecer, pero estas personas están dispuestas a buscar un cambio. Una de mis favoritas son las caricaturas y cómics de Batman, ya que este personaje, que es humano, se enfrenta como cualquier otro superhéroe a villanos con más poder que él.
Al pensar en lo que estamos viviendo hoy, me cuesta no pensar en relacionarlo con esto. Es satírico observar cómo la ficción ya ha superado a la realidad viviendo en un país donde vemos guasones de carne y hueso, Doble caras, Harley Quinns, Acertijos, entre otros. No dejando de lado las mafias que estos mismos lideran, que se burlan de una manera cínica de cada uno de nosotros, ya que conocen el poder de influencia que tienen y su bien marcado plan de no cambiar nada para mantener el statu quo tal cual está. En donde el crimen y la impunidad, tal como en Ciudad Gótica, están metidos en todos los estamentos del gobierno.
Lastimosamente, en esta realidad no existe un superhéroe que nos vaya a proteger de estos villanos. Por eso vemos cómo nos seguimos hundiendo en el mar de putrefacción de corrupción, y lo peor de todo, sin aún tocar fondo aparentemente.
Entre todo, lo más preocupante es que estamos llegando a un nivel de normalización en el que ya los ciudadanos no nos sorprendemos por las cosas que están pasando en nuestro país. Lo que sí queda claro es que los criminales no se detendrán por sí solos. Ya el cáncer está demasiado avanzado como para hacerlo y, además, está completamente regado por todos lados (hay demasiadas personas involucradas). A diferencia de un cómic, no nos podemos quedar esperando a que aparezca algún superhéroe que nos salve.
No podemos dejar que los villanos escriban nuestra historia, y mucho menos, nuestro futuro.
El autor es ciudadano