En los últimos años, la investigación científica en Panamá ha demostrado ser un pilar fundamental para el desarrollo del país. Desde estudios sobre enfermedades tropicales hasta innovaciones en tecnología y energías renovables, los científicos panameños están generando conocimiento valioso que puede transformar nuestra sociedad. Sin embargo, a pesar de estos avances, se necesita que tomadores de decisión integren la evidencia científica en la formulación de políticas públicas.
Panamá cuenta con una comunidad científica comprometida que trabaja en diversas áreas prioritarias. Investigadores del Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud han realizado estudios sobre enfermedades infecciosas y no transmisibles, contribuyendo a estrategias de salud pública más efectivas. En el ámbito ambiental, instituciones como el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales generan conocimiento sobre el cambio climático y la biodiversidad, crucial para el diseño de políticas de conservación.
Además, el crecimiento de centros de investigación e innovación abre la puerta a soluciones innovadoras que pueden mejorar la calidad de vida de los panameños. Un actor clave en este ecosistema es el Instituto de Investigaciones Científicas y Servicios de Alta Tecnología, que ha desarrollado investigaciones en biomedicina, biotecnología y neurociencias, generando conocimiento de alto impacto a nivel nacional e internacional.
En el área académica, los proyectos de investigación liderados por docentes y estudiantes de la Universidad Tecnológica de Panamá, así como otras casas de estudios superiores como la Universidad Autónoma de Chiriquí, la Universidad de Panamá, la Universidad Especializada de las Américas, la Universidad Santa María La Antigua, se destacan por sus aportes en las disciplinas como ingeniería, farmacia, biología, entre otras.
De igual forma, por medio de la Ley 56 de 2007, la Secretaría Nacional, Tecnología e Innovación creó el Sistema Nacional de Investigación que promueve la excelencia de científicos en Panamá por medio de la meritocracia. Sus investigaciones han contribuido a aumentar la producción científica del país con múltiples estudios publicados en revistas de alto impacto.
El fortalecimiento de la innovación en Panamá y la región será impulsado con la puesta en marcha de los centros de investigación de vanguardia como el Centro Regional de Innovación en Vacunas y Biofármacos (CRIVB AIP y el Centro de Investigación y Producción en Ambiente Controlado (CIPAC AIP), ambos en fase de construcción, el Instituto Nacional de Investigaciones Científicas Avanzadas en Tecnologías de Información y Comunicación (Indicatic AIP), y el Centro de Tecnologías Avanzadas en Semiconductores (C-TASC). Estas instituciones no solo fomentarán la generación de conocimiento científico de alto nivel, sino que también crearán oportunidades para la transferencia tecnológica y el desarrollo de productos innovadores. Su impacto irá más allá de la comunidad académica, beneficiando sectores como la salud, la agricultura y la tecnología, y posicionando a Panamá como un referente regional en investigación y desarrollo.
Estas instituciones no solo fomentarán la generación de conocimiento científico de alto nivel, sino que también crearán oportunidades para la transferencia tecnológica y el desarrollo de productos innovadores. Su impacto irá más allá de la comunidad académica, beneficiando sectores como la salud, la agricultura y la tecnología, y posicionando a Panamá como un referente regional en investigación y desarrollo.
Recientemente, se ha manifestado mayor interés de los investigadores locales en la divulgación de sus hallazgos. Cada vez más los científicos comprenden que su trabajo no puede quedarse en publicaciones académicas de difícil acceso. A través de redes sociales, conferencias y colaboraciones con medios de comunicación, los científicos están llevando sus descubrimientos al público y a los responsables de la toma de decisiones. Todos estos esfuerzos ponen en relieve la importancia de la ciencia en la resolución de problemas nacionales.
La evidencia científica es una herramienta poderosa para tomar decisiones informadas, pero su impacto depende de la voluntad política y del reconocimiento de la ciencia como un aliado en la gestión pública. Panamá tiene una oportunidad única para consolidar una cultura de políticas basadas en evidencia y fortalecer el papel de la ciencia en el desarrollo nacional. La investigación ya está aquí, ahora es el momento de aprovecharla.
La autora es jefa de Información y Relaciones Públicas de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt).
