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Democracia panameña parece fortalecerse un poco

Tengo buenas noticias. Según el último informe de Latinobarómetro, que salió la semana pasada, Panamá es el país latinoamericano que muestra el más grande aumento en apoyo popular a la democracia, y por margen significativo. Es un repunte que reversa dos décadas de caída continua en el apoyo que los encuestados panameños expresaban por la idea que “la democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno”.

Latinobarómetro es un centro de estudios chileno que hace encuestas en toda la región cada dos años. Antes de este informe de 2023, las cifras más recientes eran del 2020.

Para Panamá, esas cifras eran preocupantes porque mostraban un debilitamiento continuo en el compromiso democrático de los panameños. En 1996, el 75% de los encuestados panameños opinaron que democracia es la mejor forma de gobierno, pero ese apoyo fue cayendo cada dos años hasta llegar a solo 35% en 2020.

Pues ahora, el nivel de apoyo entre panameños ha aumentado a 46%- una mejoría de 11 puntos, la más grande en la región.

Nótese que todavía estamos en minoría los que creemos que democracia es la mejor forma de gobierno, pero por lo menos se ha dado lo que Latinobarómetro llama “una evolución positiva”.

El avance es particularmente significativo en el contexto de la región, que desde 2010 viene sufriendo un “deterioro --continuo y sistemático-- de la democracia”.

Miremos en más detalle los datos alentadores de este informe. Se solicitó que los encuestados mostraran su aceptación de esta premisa: “La democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno”. En Panamá, 46% estuvo ahora de acuerdo ahora a 35% en 2020.

También se pidió que los encuestados dijeran estar de acuerdo o no con esta frase: “A la gente como yo, nos da igual un régimen democrático que uno no democrático”.

Allí también, Panamá salió bien. En el año 2020, el 39 % de los encuestados panameños dijeron estar de acuerdo con “nos da igual”, mientras que ahora, en 2023, solo 33% lo hicieron. Significa una mejoría de 6 puntos porcentuales.

En la misma línea, a los encuestados se les solicitó reaccionar a la siguiente frase: “En algunas circunstancias, un gobierno autoritario puede ser preferible a uno democrático”.

A nivel regional, se registró un aumento en quienes piensan así, por lo que Latinobarómetro señala que “estamos frente a un contingente sustantivo y persistente de ciudadanos que prefieren el autoritarismo”. Pero Panamá sobresale aquí también, siendo el único país de América Latina que muestra una reducción (aunque solo del 1%) en el número de personas que piensan así.

Todos los demás países muestran crecimiento en su apoyo a gobierno autoritario.

Por otro lado, hay que preguntarse si estas buenas noticias sobre Panamá no merecen cierto escepticismo.

Quiero pensar que estas nuevas cifras son confiables pero confieso tener dudas.

Primero, no es inusual ver estudios sobre Panamá, hechos por extranjeros, que no cuadran en lo más mínimo con lo que estamos viendo con nuestros propios ojos.

Segundo, hemos aprendido a las duras a desconfiar de las encuestas, por más que Latinobarómetro sea una organización seria.

Tercero, podría bien resultar que los buenos resultados de este año son una anomalía momentánea – un mero blip en el radar.

Cuarto, quisiera ver una explicación del cambio de dirección.

Quinto, hay una pregunta muy preocupante que Latinobarómetro hizo en su encuesta de 2020 pero que no repitió este año. La pregunta fue: “¿Diría usted que el país está gobernado por unos cuantos grupos poderosos en su propio beneficio, o que está gobernado para bien del todo el pueblo?”.

En Panamá, en 2020, solo 19% de los encuestados opinó que se gobierna para el bien del pueblo. O sea, 81% opinó que los grupos en el poder gobiernan para su propio beneficio. Es una cifra alarmante, que no creo haya variado mucho desde 2020, con todas las cosas que hemos visto desde entonces.

Por último, este informe de Latinobarómetro también describe el brote preocupante de “electo-dictaduras” en la región, cuando personas de tendencias autoritarias son elegidas [y] “luego se quedan en el poder cambiando las reglas y haciendo seudo elecciones para mantener la categoría de democracia”.

En otras palabras, “retroceso democrático comienza en las urnas”, como señalé en mi última columna, citando el libro Cómo mueren las democracias (How Democracies Die), por Steven Levitsky y Daniel Ziblatt, profesores de Harvard.

Es importante que comprendamos el fenómeno antes de nuestras próximas elecciones.

La autora es abogada y periodista jubilada


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