Exclusivo

Democracia y desarrollo: exigir resultados, tender puentes

Democracia y desarrollo: exigir resultados, tender puentes
Imagen conceptual sobre ciudadanía elaborada con asistencia de IA.

A las puertas de un nuevo Día Internacional de la Democracia, que se conmemora cada 15 de septiembre, América Latina y el Caribe se enfrentan a una paradoja: es la región en desarrollo más democrática del mundo, pero también la más insatisfecha con el funcionamiento de sus instituciones.

Esta tensión apunta a algo fundamental: democracia y desarrollo están profundamente entrelazados. Solo a través de un análisis que contemple la democracia y el desarrollo regional como fenómenos inseparables es posible explorar cómo las complejas presiones de nuestro tiempo pueden convertirse en un impulso para un desarrollo humano pleno y resiliente.

Con independencia de las trayectorias de cada país, la capacidad de las personas para tener voz sobre las decisiones que afectan sus vidas, actuar colectivamente, fortalecer sus instituciones y renovar sus pactos sociales es uno de los principales motores del desarrollo humano.

La democracia importa precisamente porque crea las condiciones para ejercer esa capacidad: para que las sociedades puedan incidir en cómo son gobernadas y participar activamente en la construcción de su propio futuro.

Presiones que ponen a prueba a la región

Ni la democracia ni el desarrollo son, por tanto, conquistas que se alcanzan una vez y para siempre. Ambos son procesos en permanente construcción, susceptibles de avanzar o retroceder, cualquiera que sea el nivel de progreso previamente alcanzado. Ningún sistema institucional está permanentemente blindado, pero tampoco existen crisis definitivas.

Lo determinante es preservar la capacidad de las sociedades para incidir en su rumbo, adaptar sus instituciones y construir nuevas respuestas cuando las existentes dejan de responder a sus necesidades.

No hay país exento de las complejas presiones de nuestro tiempo. La percepción de inseguridad, la expansión del crimen organizado, la desinformación y la crisis climática se entrelazan con las persistentes desigualdades, la vulnerabilidad a la pobreza y la alta informalidad.

Estas presiones no actúan de manera aislada: interactúan y se potencian entre sí, tensionando las trayectorias de desarrollo y democratización de la región. Desafían tanto la capacidad de los Estados para responder como la de las sociedades para construir respuestas colectivas.

Un informe para reconstruir puentes

Ante un panorama regional en el que los matices parecen haberse desvanecido del debate público y los antagonismos políticos amenazan con paralizar las agendas de progreso, desde el PNUD asumimos la responsabilidad de reactivar un debate indispensable para el futuro regional: el vínculo intrínseco entre democracia y desarrollo.

Reabrir esta discusión en tiempos en los que la polarización política en América Latina y el Caribe ha alcanzado niveles históricos no fue una decisión fácil; sin embargo, las exigencias del contexto actual lo hacían impostergable.

Es así como emerge Democracias bajo presión: un espejo honesto, riguroso y libre de sesgos políticos que, en lugar de dividir, brinda una base técnica sobre la cual construir consensos, poniendo al servicio de la región la trayectoria y la imparcialidad que definen el mandato del PNUD.

El espíritu de este informe no es juzgar, jerarquizar ni fiscalizar, sino servir como espacio de reencuentro social. Se trata de una herramienta indispensable que nos recuerda que la democracia no pertenece a ninguna ideología, sino que es el paraguas bajo el cual todas pueden coexistir y procesar sus diferencias pacíficamente; que las instituciones y la efectividad del sistema político no se miden en función de sus promesas, sino de sus resultados concretos; y que no es posible alcanzar un desarrollo humano pleno sin libertad ni sostener una democracia sin bienestar.

El proceso de elaboración del informe nos ha dejado una constatación alentadora: América Latina y el Caribe mantienen una profunda vocación democrática. Ninguno de los líderes políticos, académicos, miembros de la sociedad civil y ciudadanos invitados a participar lo pensó dos veces antes de aceptar.

La insatisfacción no es un rechazo a la democracia; es una exigencia legítima de resultados. Cuando las personas sienten que su voz cuenta, participan. Esto debe inspirarnos a asegurar que las instituciones abran espacios reales a la participación, respondan de manera efectiva a las demandas de la ciudadanía y generen resultados tangibles que contribuyan a un desarrollo humano más resiliente.

Multilateralismo para sostener el diálogo

En el marco del Día Internacional de la Democracia, esta reflexión adquiere una relevancia mayor. Con más de seis décadas de presencia y trabajo ininterrumpido en el terreno, desde el PNUD reafirmamos nuestro compromiso de seguir acompañando a los países de América Latina y el Caribe en las transformaciones que decidan impulsar para dar forma al futuro que sus sociedades anhelan.

Fieles a nuestro mandato multilateral y siempre en consonancia con las prioridades nacionales de desarrollo de cada Estado, ponemos a disposición nuestra experiencia global, nuestra plataforma regional de cooperación y nuestras capacidades en el terreno para asegurar que la cooperación multilateral sea un eslabón que una y nunca una barrera que aísle.

La presencia universal del PNUD en el terreno, lejos de validar o sustituir la legitimidad que solo otorgan los procesos políticos internos y soberanos de cada país, nos coloca en una posición única para mantener abiertos los canales del diálogo técnico cuando las vías políticas se cierran, contribuyendo a promover la transparencia, la rendición de cuentas y las mejores prácticas en beneficio de las personas.

De eso se trata el verdadero multilateralismo: de actuar como puente que sostenga el diálogo y ofrezca una red de protección para los más vulnerables, especialmente en los momentos de mayor adversidad y fragmentación. Por ello, seguiremos acompañando, con estricta independencia, imparcialidad e integridad, a las naciones en su camino hacia el desarrollo sostenible y la reducción de las desigualdades, robusteciendo sus capacidades institucionales sin juzgar sus rumbos ideológicos.

Al final, la verdadera riqueza de reflexionar sobre la democracia, más allá de sus imperfecciones, radica en renovar el compromiso con su perfectibilidad. El desafío de América Latina y el Caribe no se resuelve abandonando las herramientas democráticas, sino profundizándolas y renovándolas para que impacten en la vida cotidiana de las personas.

Porque, con independencia del camino que cada país elija recorrer, su mayor activo para avanzar seguirá siendo la capacidad de su sociedad para participar decididamente en la construcción de su propio futuro. Ahí reside la fuerza de la democracia. Y ahí reside, también, uno de los motores más poderosos del desarrollo humano.

Como directora regional del PNUD para América Latina y el Caribe, si de algo estoy segura es de que el camino hacia un desarrollo resiliente a través de la democracia sigue estando al alcance de nuestra región.

La autora es subsecretaria general de las Naciones Unidas, administradora auxiliar y directora de la Dirección Regional para América Latina y el Caribe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).


Última Hora

  • 17:20 La Asamblea entra al terreno electoral: comienza el debate sobre los circuitos para 2029 Leer más
  • 17:10 Farmacias privadas en Cuba deberán importar medicamentos a través de empresas estatales Leer más
  • 17:07 25 años del 11-S: la agonía de los familiares de las víctimas de los peores atentados de la historia de EU Leer más
  • 17:00 Democracia y desarrollo: exigir resultados, tender puentes Leer más
  • 16:45 El aporte de un francés a nuestra sociedad: Louis Pasteur Leer más
  • 16:30 Ángel Miguel y el derecho a una vida plena Leer más
  • 16:00 Panamá: entre los parches y la costumbre de callar Leer más
  • 14:58 María Toto, la decana del boxeo Leer más
  • 14:02 Más luto en el boxeo panameño: Fallece la reconocida entrenadora María ‘Toto’ Murillo Leer más
  • 13:59 Panamá perdió la trazabilidad de su educación al no participar en PISA 2025  Leer más