Bajo la premisa de que todos los hombres son creados iguales y que poseemos derechos inalienables, como la vida y la libertad, y que el ejercicio del poder debe trascender la forma de elegir a nuestros gobernantes, el régimen democrático es una exigencia para las instituciones de derechos humanos y que se instituye en la categoría de derechos políticos.
Todo sistema democrático ha de descansar sobre los cimientos de las decisiones mayoritarias que como particularidad de la democracia participativa brinda a los ciudadanos la capacidad de asociarse y organizarse para llevar en consenso su influencia directa en la toma de decisiones públicas.
La Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 dice en su artículo 21, numeral 3: “La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta voluntad se expresará mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto”.
En virtud del vínculo de los derechos humanos con la democracia, el Estado está obligado a representar esa voluntad popular que no es más que el sentir del pueblo a ver satisfechas sus necesidades fundamentales, el derecho a la vida, la libertad y seguridad, a la educación, al trabajo, a la salud, a una vivienda digna, a un medio ambiente sano, a la integridad física y a un salario digno, etc.
Entre los postulados de derechos humanos, el derecho al sufragio es el máximo exponente en un periodo electoral, por ello se hace un llamado a disfrutar de este de una forma ordenada y consciente de que nuestra decisión repercutirá en la forma de gobierno del siguiente mandato.
El país se proyecta a la nueva contienda electoral para elegir nuestras autoridades que regirán en el próximo quinquenio, las cuales tienen el reto principal de conservar la democracia y el Estado de derecho del pueblo.
El proceso de elecciones primarias de los partidos políticos es una prueba evidente de participación dentro de cada colectivo, avalado este por las reglas establecidas por el Tribunal Electoral como ente rector.
Hoy podemos gozar de un régimen democrático, gracias a las constantes luchas por las reivindicaciones de nuestros derechos, hagamos que nuestro voto en las urnas sea la manifestación de la voluntad popular de una mayoría de panameños con ansias de cambios en sus estructuras de gobierno.
La autora es ingeniera naval y catedrática universitaria (UMIP)