Hace cinco años, Jóvenes Unidos por la Educación (JUxlaE) y el Laboratorio Internacional de Incidencia Ciudadana (LIIC) presentamos “19 para el 19″, 19 propuestas educativas a los entonces presidenciables.
El 24 de enero de 2024, ante cuatro candidatos presidenciales y cinco vicepresidentes, junto con representantes de diversos sectores, evaluamos estas propuestas, algunas de las cuales fueron actualizadas. Además, presentamos cinco nuevas propuestas de política pública. La Fundación para el Desarrollo Económico y Social (Fudespa), respaldada por la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura (Cciap), la Federación de Cámaras de Comercio (FCC), la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (Apede) y, por nosotros, JUxLaE, también presentó la actualización del documento ‘La Ruta Acordada por Ejecutar: 30 años de Diálogos para una Educación de Calidad’, que analiza las 17 iniciativas en pro de la mejora de la educación nacional, documento que contribuyó al diagnóstico.
Para la evaluación de las 19 propuestas se utilizó una matriz que analiza la implementación de políticas públicas, desde la creación de la normativa que la sustenta hasta su sistematización y seguimiento. El 31% de las propuestas obtuvo una ponderación de F en su implementación (muy malo), mientras que el 42% recibió una ponderación de D (malo). Esto se atribuye a la falta de alcance nacional y, en muchos casos, a la ausencia de llevar adelante un pilotaje para la implementación. Propuestas como la descentralización, la mejora de la educación inicial, la contextualización de la formación estudiantil y el rediseño de la carrera docente tienen evidentes faltas de avance.
La pregunta es: ¿por qué no logramos pasar del consenso a la ejecución? Desde 1995 hasta 2021, Panamá ha tenido al menos 17 acuerdos, diálogos, iniciativas y ejercicios de planificación que no han impactado significativamente en el rendimiento estudiantil y en otros desafíos del sistema educativo.
Concluimos que hay tres factores que limitan la implementación de estas propuestas. Primero, la falta de mecanismos efectivos de seguimiento durante el proceso. No es suficiente acordar una política pública: se necesitan recursos técnicos, humanos y financieros a tiempo. Segundo, se evidencia la falta de suficiente voluntad política para honrar los consensos de las políticas públicas, una situación que persiste desde 1995. Tercero, el Ministerio de Educación (Meduca) no ha sido jerarquizado como lo que debe ser: una entidad altamente calificada, con personal de excelencia y sin matices políticos, clave para ejecutar las políticas educativas. Esto se hace patente en las propuestas del Pacto del Bicentenario, en las que la ciudadanía resalta las falencias de un sistema que perpetúa la pobreza sin ofrecer equiparación de oportunidades educativas.
JUxlaE presenta cinco nuevas propuestas enfocadas en dos ejes prioritarios en el contexto pospandemia: gestión e inversión; y calidad y equidad.
La primera propuesta es la implementación del programa “Escuelas Seguras”, que garantiza centros educativos administrados con estándares de calidad y de seguridad. La segunda es la implementación de una estrategia integral de retención, reinserción escolar y recuperación de aprendizajes. La tercera es la protección de las trayectorias escolares hasta niveles universitarios. La cuarta es la garantía del uso de plataformas y recursos tecnológicos y la quinta es un programa integral e intersectorial de salud, nutrición y bienestar de los niños, niñas y adolescentes.
Los candidatos presidenciales tienen en sus manos una hoja de ruta con 24 propuestas. Es hora de ejecutar lo que durante 30 años se ha reiterado. Como juventud, demandamos acciones concretas: somos responsables de liderar el Panamá del futuro y requerimos herramientas apropiadas para ello.
Es urgente abordar las deficiencias educativas y poner en marcha estas propuestas. La sociedad panameña, a lo largo de 30 años, ha expresado la necesidad de un cambio. Como JUxlaE, consideramos que se trata de una deuda social que exige acciones concretas para superar las barreras que perpetúan la pobreza a través de un sistema educativo desigual.
La hoja de ruta entregada a los candidatos contiene las claves para transformar el sistema educativo panameño. Urge implementar. Aspiramos a que la visión de los presidenciables trascienda la política partidista para convertirse en lo que necesitamos: no políticos que piensen en la próxima elección, sino estadistas comprometidos con la próxima generación.
El autor es miembro de Jóvenes Unidos por la Educación
