América Latina y el Caribe (LAC) es considerada la región más desigual del mundo, donde 1 de cada 5 personas vive en pobreza. Esta desigualdad, junto con falta de protección social, violencia, y desastres naturales generan los flujos migratorios en la región.
En el 2023, unos 539,000 hombres, mujeres, niños, y niñas atravesaron el tapón de Darién con el objetivo de llegar a la tierra prometida: Estados Unidos. Ese país ha sido reconocido por décadas como la tierra de la libertad y las oportunidades. La percepción es que allá existen mejores oportunidades de trabajo, que permiten a las personas generar un ingreso 3 veces más alto que en su país de origen, y con ello una mejor calidad de vida.
Sin embargo, emigrar a Estados Unidos se ha vuelto más complicado. Además de imponer leyes más estrictas para inmigrar de manera legal, también ha presionado a LAC para negar visas a extranjeros que intentan llegar a la frontera sur de los Estados Unidos. Para grupos criminales, esto ha creado la oportunidad de lucrar con el transporte de personas, desesperadas por una vida mejor en el Norte.
Estos grupos utilizan las redes sociales para vender “paquetes de viaje”, con precios de entre $180- $300 por persona. Durante el primer día de la travesía, cuando los migrantes todavía son capaces de producir una sonrisa, los “guías” los van grabando, preguntándoles cómo se sienten y cómo los tratan. Esos videos son utilizados para promover este negocio ilegal y riesgoso.
Además, los grupos criminales no son los únicos beneficiados. Si bien Panamá tiene la renta per cápita más alta de LAC, la población indígena vive en pobreza extrema. La migración irregular por el Darién ha generado ganancias para algunas comunidades, en forma de una economía de servicio y remesas.
Para abordar el tema de la migración irregular, es importante reconocer los determinantes políticos y económicos que crean las condiciones sociales que llevan a personas a emigrar de manera irregular. Se requieren acuerdos transnacionales, intervenciones multidisciplinarias con un enfoque en derechos humanos para asegurar una migración digna y el fortalecimiento de comunidades de acogida.
La autora es salubrista y maestra en salud pública graduada de la Facultad de Salud Pública de la Universidad del Sur de la Florida, para Ciencia en Panamá.
