La población adulta mayor ha venido aumentando en los últimos años en Panamá. Hoy en día, la esperanza de vida al nacer es de 79.2 años, y se espera que para 2030 alcance los 80.5 años. Estas cifras colocan a Panamá entre los países con mayor esperanza de vida en la región de América Latina y el Caribe. En este contexto de longevidad, un 26.4% de la población mayor de 60 años presenta deterioro cognitivo y un 8.3% padece demencia. Las personas con deterioro cognitivo viven con deficiencias en su funcionalidad que, a la larga, conllevan un mayor riesgo de mortalidad: son más dependientes, necesitan servicios sanitarios y, a menudo, no reciben los cuidados que requieren.
El deterioro cognitivo implica la pérdida de habilidades mentales como la memoria, el pensamiento y la capacidad de tomar decisiones. Esta condición puede afectar significativamente la vida diaria de una persona, dificultando tareas que antes eran sencillas, como recordar eventos recientes, planificar actividades o comprender conversaciones. La aparición de estos problemas subraya la importancia de adoptar medidas preventivas y de intervención temprana para mantener la salud mental a medida que envejecemos. Es crucial que estas medidas no recaigan exclusivamente en el plano individual; al contrario, se trata de un tema de interés público que requiere el diseño y fortalecimiento de políticas públicas de salud preventiva a escala nacional.
Es esencial establecer líneas de investigación para un envejecimiento digno, enfocadas en los entornos vitales y las necesidades de los adultos mayores panameños. En nuestra región, es especialmente importante que estos programas de investigación respondan a los contextos y culturas de cada sociedad. Asimismo, es fundamental que las políticas públicas incluyan la formación de profesionales de la salud para la detección temprana y el manejo del deterioro cognitivo, así como la oferta de apoyo psicosocial a los cuidadores de personas afectadas por esta condición. Un enfoque integral que contemple la prevención, la detección y el manejo del deterioro cognitivo permitirá que Panamá mejore la calidad de vida de su creciente población adulta mayor y asegure un envejecimiento saludable para todos.
La autora es estudiante de Ciencias Políticas en la Universidad de Texas El Paso para Ciencia en Panamá.
