La salud es producto de una variedad de factores biológicos, de comportamiento, sociales, ambientales y de atención médica, entre otros. Si bien no existe consenso sobre las contribuciones relativas de cada uno de estos factores a la salud, hay estudios que sugieren que el consumo de tabaco, el consumo excesivo de alcohol, la alimentación y actividad física, y los factores socioculturales y económicos, interactúan entre ellos y son importantes impulsores de la salud.
Dichos estudios indican que los factores socioculturales y económicos forman los comportamientos de salud. Por ejemplo, los niños nacidos de madres y padres que no terminaron sus estudios secundarios tienen más probabilidades de vivir en un entorno que presenta riesgos de salud, como la falta de seguridad, la basura expuesta y viviendas en estado de riesgo. También es menos probable que tengan acceso a aceras, parques o áreas de juego, centros recreativos o biblioteca. A esto se agrega que el estrés derivado de estas condiciones precarias afecta negativamente la salud a lo largo de la vida y que su impacto puede ser multigeneracional. En breve, las desigualdades en salud son también motores del ciclo de la pobreza.
Las principales causas de muerte en Panamá incluyen distintos tipos de cáncer, enfermedades cardiovasculares, trauma o violencia, y las principales enfermedades incluyen diabetes e hipertensión. Todas estas están relacionadas al comportamiento y son altamente prevenibles.
Abordar los determinantes sociales de la salud es importante tanto para mejorar la salud en general como para reducir las disparidades que se producen en ella, que a menudo se originan por desventajas sociales y económicas. Mejorar la salud y lograr que sea equitativa requerirá enfoques más amplios que aborden los factores socioculturales, económicos y ambientales que influyen en ella.
Desde las ciencias de la salud debemos centrarnos en los aspectos necesarios para contribuir a generar sociedades más sanas e inclusivas. Comprender los determinantes sociales de la salud implica evaluar, junto con el enfoque biológico, la contribución de múltiples factores que reflejen la experiencia de vida acumulada de las personas. En Panamá, uno de los países más desiguales de la región, urge tomar en cuenta un abordaje integral que incluya, con mayor precisión, los determinantes sociales de la salud.
La autora es investigadora en neurociencias y envejecimiento en el Indicasat AIP e integrante de Ciencia en Panamá.
