POLíTICA

El doble discurso y los medios

Vemos estos titulares: “Estados Unidos y la Unión Europea instan a la monarquía saudí a establecer una democracia y exige se permita una investigación por su intervención sobre Yemen y el posible apoyo al ISIS”.

“El Grupo de Lima aplaude los esfuerzos en la investigación de los desaparecidos en Ayotzinapa, México”.

“La OEA solicita ayuda humanitaria para la República de Honduras luego de violentas manifestaciones producto de un golpe de Estado”.

“El Consejo de Seguridad discute sobre violación de derechos humanos al pueblo palestino por el Ejército israelí”.

Si le extrañaron estos titulares es porque algo no está bien en cuanto al abordaje de ciertos temas. Podríamos hacer una lista enorme de noticias ficción, pero estas bastan para crear inquietudes sobre el discurso y actuación de la comunidad internacional, así como el papel de los medios de comunicación con respecto a situaciones que, al parecer, se manejan de una u otra forma, dependiendo de qué o de quién se trate. Si concluyes que el peso dado a una sola visión de los acontecimientos que veremos brevemente, por parte de los medios y la comunidad internacional, está condicionado por intereses hegemónicos, tendríamos que aceptar que la libertad de expresión y la democracia, que dicen defender, serían tan solo un triste espejismo.

Vemos pues, cómo lo que se condena (o se aplaude) en un Estado, en otros podría ser lo contrario, aunque el fenómeno sea el mismo, por lo que, con sutil sarcasmo y con el interés de generar reflexión, pregunto: Si los chalecos amarillos (Francia) proclamaran a uno de sus participantes como presidente interino, sería aprobado por la UE; si la monarquía islámica de Arabia Saudita hubiese estado a cargo de Husein o de Bashar al-Assad, tendríamos titulares como: Liberemos al pueblo árabe de la dictadura. ¿Por qué la declaración de independencia de Cataluña fue considerada, después de debates y hasta de un referéndum, como algo absurdo, para luego aplaudir una autoproclamación en Venezuela? ¿Por qué el tema de ayuda humanitaria en este país ha tenido más divulgación que las necesidades de Puerto Rico luego del huracán María? ¿Por qué la ayuda para los centroamericanos que caminan hacia la frontera con EU, o los que intentan llegar hasta Europa desde Medio Oriente y África, que dicho sea de paso se tiende a criminalizarlos, no tienen el mismo nivel de relevancia en los medios, como sí los tienen los que salen de Venezuela? Al parecer, la desesperación política y mediática con la que se piden acciones depende de ciertos intereses, por eso la ambivalencia en sus posturas. Como último ejemplo, pondré nuestra dictadura que mientras sirvió fue “buena” y cuando se hizo obsoleta y desobediente, mala.

Vivimos en un mundo de doble discurso; tal vez por ignorancia, comodidad, miedo y egoísmo, lo validamos sin ninguna reflexión ni cargo de conciencia, y aunque nos ponga en riesgo lo justificamos siempre que garantice nuestra estabilidad, sin importar consecuencias, pues qué importa, siempre y cuando no sea uno el que sufre.

El autor es ciudadano

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