En acto que tuvo lugar en el Salón Amarillo del Palacio de las Garzas, el Ejecutivo honró al doctor Ceferino Sánchez Jorquera, al imponérsele la Orden Vasco Núñez de Balboa en el grado de Gran Oficial, por “su valiosa trayectoria, servicios y aportes a la ciencia, la investigación y la docencia del país”.
Así lo destaca la información oficial que se difunde sobre este importante reconocimiento, un merecido hecho realidad, como muy pocos en Panamá, habiéndolo considerado así la ciudadanía, en vista de que resulta a todas luces como justificado, apropiado, consecuente y digno.
Esta condecoración no es el resultado de ninguna práctica política partidista, dado que el doctor Sánchez ha sido, a lo largo de su larga trayectoria, un humanista por excelencia, revestido de excelentes credenciales en su lucha por la defensa de los derechos humanos y los valores morales de la sociedad panameña.
En su ejercicio como rector de la Universidad de Panamá (UP) en el quinquenio de 1981-1986, Sánchez demostró ser un visionario de la educación superior, al administrar, sabia y mesuradamente, la primera yniversidad del país, durante la crisis política que se vivió en dicho periodo.
Como rector de la UP, Sánchez, con su equipo de trabajo, cumplió con el papel constructivo y reformador que se impuso al asumir el importante cargo administrativo-académico.
En general, la medida fundamental de la administración Sánchez fue la descentralización y modernización de arcaicas estructuras que estaban impidiendo el progreso que el país reclamaba para un mejor desarrollo de sus actividades socioeconómicas políticas y culturales.
En particular, distintos fueron los aspectos atendidos, entre otros no menos importantes, como fue la revisión del currículum universitario, la creación de carreras por exigencias de la sociedad y el propio mercado panameño, la organización del banco de trabajo en todas y cada una de las unidades académicas y, sobre todo, un moderno accionar para enfrentar la superpoblación de nuevos estudiantes recién egresados de las escuelas secundarias y que ya cursaban sus correspondientes estudios.
En otras reformas, además de la creación de unidades académicas que buscaban mejores días para las facultades de Administración Pública, Economía y Empresa y Contabilidad, el rector Sánchez enfrentó también la descentralización de la Facultad de Filosofía, Letras y Educación, separando de ella a los Departamentos de Comunicación Social, por un lado, y el de Educación, por el otro.
Su don de carismático y solidario probado le sirvió para entender el carácter y la realidad de los integrantes de los diferentes estamentos que representaban los administrativos, docentes y en especial los estudiantes, sujetos y objetos de la primera casa de estudios superiores de Panamá.
Al hacer este reconocimiento, el Ejecutivo estimula a los educadores de nuestro país que tanto requieren de una mayor disposición para la enseñanza, con todos los recursos que ella necesita, a fin de que las presentes y futuras generaciones de docentes y estudiantes gocen de la frescura de una pedagogía moderna que represente eficazmente las bondades de las ciencias y las nuevas tecnologías.
El autor es exdecano de la Facultad de Comunicación Social de la UP
