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Dos provincias asediadas

Cuando comencé a escribir artículos en pro del ambiente (hace una década), defender la naturaleza no estaba de moda como ahora. Las protestas masivas y pacíficas promovidas por la juventud lograron hacer recular al gobierno. Ahora la palabra la tienen los magistrados de la Corte. Conocedores de la materia aconsejan que, para salir del atolladero, se debe esperar el fallo y explican que derogar la Ley 406 antes sería contraproducente para los intereses del país, es decir: le estaríamos alfombrando el camino a Firts Quantum para una disputa legal a su favor.

Mientras tanto, dos provincias son asediadas por grupos diversos que exigen la derogación de la Ley 406. Según Wikipedia, asedio es “un bloqueo militar prolongado a una posición, que suele ir acompañado del asalto, con el objetivo de su conquista mediante la fuerza o el desgaste. Suele conllevar el rodeo del objetivo y el bloqueo de las líneas de abastecimiento”.

La diferencia en Chiriquí y Bocas del Toro es que son grupos civiles los que están bloqueando las líneas de abastecimiento de alimentos, insumos, medicinas y combustible; el asedio es contra la misma población a la cual dicen representar, ese pueblo que también comparte su rechazo a la minería.

Un hotel cerró sus operaciones en Boquete por las cancelaciones masivas de las reservaciones y si los cierres continúan, otros seguirán su ejemplo. Una estocada más para la economía local (recuerden el bloqueo a las mismas provincias en 2022, por el aumento del precio del combustible).

El desgaste y la incertidumbre son evidentes; se agotó el combustible, se agotó el gas. ¿Se agotarán los alimentos? Ya muchos comen frijoles porque se les acabó la carne. La autoridad, nuestros gobernantes, los causantes de estas desgracias, brillan por su ausencia. ¿Y qué pasará cuando se acaben los frijoles? ¿Qué ocurrirá cuándo se acabe la paciencia y la tolerancia?

Los motivos de la protesta no están en juicio aquí, sino las formas. “Si injustamente le he arrebatado una tabla a un hombre que se está ahogando, debo devolvérsela, aunque yo me ahogue”, escribió Thoreau, el autor de Desobediencia civil, el filósofo que inspiró a Gandhi y a Martin Luther King Jr., líderes que lograron pacíficamente la liberación de pueblos.

El asedio de Chiriquí y Bocas del Toro está destruyendo vidas, está destruyendo la única industria sin humo: el turismo, de la cual dependen pequeños y grandes empresarios, artesanos, agricultores y comerciantes.

El país espera que los magistrados resuelvan la cuestión minera. Pero del país se espera que vote a conciencia en las próximas elecciones, que no olvide a quienes se llenaron los bolsillos de la cosa pública, a los oportunistas que quisieron pescar en río revuelto, a los “gobernantes” que nos abandonaron durante la tormenta, y que por primera vez prefiera dentro de la rica oferta electoral a candidatos calificados en lugar de los populares.

La autora es ciudadana



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