En la economía global actual, la proliferación de la economía informal representa un desafío creciente para los sistemas tributarios tradicionales. Los trabajadores, que a menudo operan a través sectores no regulados, plantean la pregunta crucial de cómo pueden ser integrados de manera efectiva en los sistemas de seguridad social, y obligados a contribuir con impuestos directos e indirectos de manera justa y equitativa.
La economía informal —que incluye desde vendedores ambulantes hasta los llamados FreeLancers que no registran oficialmente sus ingresos— escapa a menudo al alcance de los sistemas tributarios nacionales, lo que reduce los ingresos estatales y aumenta la carga sobre los trabajadores formales.
El desafío es doble: ¿cómo motivar a estos grupos a participar en el sistema fiscal?, y ¿cómo diseñar un sistema que les permita hacerlo sin sacrificar su estilo de vida o competitividad económica? La solución podría residir en una combinación de incentivos fiscales y facilidades tecnológicas. Por ejemplo, los gobiernos podrían desarrollar sistemas tributarios simplificados y digitales específicamente diseñados para los trabajadores informales, tales como impuestos fijos reducidos o tarifas de contribución a la seguridad social ajustadas a sus ingresos fluctuantes.
Además, es esencial que estos sistemas sean transparentes, justos y fácilmente accesibles. Los trabajadores de la economía informal deben ver claramente los beneficios de su contribución, como acceso a servicios de salud, pensiones y otros beneficios sociales, que a menudo son valorados por estos trabajadores que carecen de la seguridad que ofrece un empleo convencional.
Para motivar a este gran sector de economía a integrarse voluntariamente al sistema fiscal, es crucial también que perciban estos impuestos como una inversión en su propia seguridad, y garantía de una pensión a futuro. La promoción de la responsabilidad fiscal como un valor, junto con campañas de educación sobre cómo el cumplimiento tributario, beneficia a la sociedad en general, lo que podría fomentar una mayor aceptación y cumplimiento.
Dado el marcado déficit de la cuenta corriente en relación con el PIB en Panamá, la incorporación al sistema tributario, en específico el ITBMS y el Impuesto Sobre la Renta, de ingresos procedentes de la actividad económica informal podría generar aportaciones adicionales para la Caja del Seguro Social (CSS). Esto proporcionaría un respiro financiero transitorio a la CSS, mientras en paralelo se logre implementar una solución de largo plazo que permita el salvamento financiero de dicha entidad.
Los sistemas tributarios de muchos países de Latinoamérica, donde Panamá no es la excepción, se diseñaron bajo la vieja óptica cuando solo había empresas formalmente establecidas y trabajadores formales; en ese entonces, las empresas contribuían con impuestos en forma directa y a los trabajadores se les retenían impuestos al momento de pago de la planilla. En el mundo actual, si bien ese sigue siendo el sistema vigente, existe un gran sector que opera dentro de la llamada economía informal que debe obligar a los Estados a buscar formas de incorporarlos al sistema tributario y así tener una sociedad más justa y equitativa.
En resumen, la integración de los trabajadores informales en la economía formal no solo es un imperativo fiscal, sino también una oportunidad para modernizar nuestros sistemas tributarios y hacerlos más inclusivos, equitativos y adaptados a la nueva era, donde no necesariamente las labores de los trabajadores se realizan bajo relación formal o de dependencia. Al hacerlo, no solo se incrementarán los ingresos estatales, sino que también se proporciona una red de seguridad mucho más robusta para todos los trabajadores, independientemente de cómo elijan vivir y trabajar.
El autor es consultor tributario EY – Country Managing Partner.
