Nuestro planeta brilla de injusticia, resplandece la crueldad, y por todos sus ángulos se engrandece la corrupción. Son miles los niños que mueren de hambre por toda la periferia terrestre, algunos por no tener padres responsables y otros porque sus padres reciben un estipendio mensual insuficiente, y si la familia es numerosa con más razón tendrán sumas dificultades para darles a sus pequeños educación y una buena alimentación.
Son incontables los impuestos que tenemos que pagarle al Estado para vivir un poco bien. ¿En qué se invierte el dinero de nuestro tributo?. Se invierte: en infraestructura, educación, medicina y, por supuesto, también respira con fuerza la corrupción, algunos trabajadores de los diferentes poderes del Estado ganan grandes salarios, son propensos a derrochar y darse lujos por montones.
Mientras los niños mueren desnutridos y los abuelos viven desesperados por no tener una atención médica de calidad.
Y los jóvenes, al no encontrar oportunidad de empleo, se lanzan a la delincuencia organizada. En múltiples naciones se prefiere invertir dinero en armas de fuego que hacer una inversión que genere empleo y beneficie a toda la población. Si los gobernantes hicieran el intento de invertir más en deporte, salud, educación pública e infraestructura, se reduciría la desigualdad.
Mi mensaje para los jóvenes es que, cueste lo que cueste, hagan el esfuerzo por estudiar, únicamente así serás menos manipulado.
Nunca dejes desperdiciar la oportunidad de ser un intelectual de renombre, son incontables las oportunidades que nos brindan los estudios. El estudio es indispensable, sin él eres invisible, estudiar es un sacrificio del presente, pero un beneficio encantador del mañana, estudiar es ser arquitecto de tu vida y elogio para la patria.
El autor es poeta y escritor