El Cartel MAGA y su Capo

Panamá actualmente está amenazada por dos carteles cuyos capos tienen varias cosas en común:

  • Son criminales convictos.

  • Dominan los cuerpos legislativos de su país.

  • Tienen a miembros de sus cámaras totalmente alineados y bajo su dependencia.

  • Sus gabinetes están compuestos por varios individuos carentes de sentido común que incitan a la creación de disposiciones dañinas para su país.

  • Tienen mentes impredecibles orientadas a hacer daño o perjudicar.

  • Uno tiene a varios países desestabilizados con sus medidas y el otro cogobierna en el suyo.

  • Uno es creyente de la fuerza para imponer sus caprichos y el otro compra su refugio en una embajada y a los individuos para lograr sus caprichos.

Debemos entender que el estribillo político y acrónimo MAGA significa en español “Hacer Grande a Estados Unidos otra vez” y, amparado bajo ese lema, está tomando o amenazando al mundo de tomar medidas totalmente irracionales, como eliminarles la ciudadanía estadounidense a los infantes por derecho de nacimiento. El Papa Francisco calificó como vergonzosas las deportaciones masivas y el mandamás fronterizo lo llenó como un chorizo irrespetando la santa dignidad del Pontífice. En América Latina causó molestia con las deportaciones a México, Colombia y Brasil.

¡Enhorabuena por esas acciones beligerantes digna de imitarse!

MAGA también implicó renunciar al Acuerdo de París sobre el cambio climático y a las medidas globales que deberían tomarse en forma conjunta para enfrentarlo. Una salida similar sucedió con la Organización Mundial de Salud, WHO por sus siglas en inglés, y de pronto ese desquiciamiento lo va a hacer salirse de las Naciones Unidas y de la OTAN. Ya no solo declaró, sino que empezó una guerra comercial a punta de tarifas que acaban castigando a sus socios comerciales en los países amigos y que seguramente implementaran medidas de retorsión con todo el efecto negativo que conlleva. Ahora el Golfo de México se llama para los gringos el Golfo de América pensando estúpidamente que América significa Gringolandia. Si toma el Canal de Panamá, de seguro le cambia el nombre al Canal de América.

Los panameños debemos tener claro que estamos ante dos amenazas: la de un poderoso desequilibrado que tiene la potestad, posibilidad y poder para tomar el Canal a la fuerza, y la otra local que se puede resolver fácilmente, pero que no se ha querido. También entendamos que, si el Capo del Cartel MAGA decide tomar nuestro Canal por la fuerza, lo va a hacer y absolutamente nadie vendrá a defendernos. Podemos balbucear ante los organismos internacionales que se limitarían a emitir resoluciones, así como todos los estados amigos que externarán su respaldo, pero que a la postre quedamos invadidos y sin Canal. Malgastar esfuerzo y dinero en negociaciones contratando cabilderos no nos van a llevar a nada.

No olvidemos el caso de la mina, cuyos propietarios le pidieron auxilio al desquiciado para que lo ayudaran a reanudar su operación minera. Tengamos presente que si los gringos se apropian de nuestro Canal, la mina la van a abrir y Panamá recibirá un peor trato del leonino que declaramos inconstitucional. Además de todos esos arbitrajes que quedarían pendientes y, de ser condenados, no habrá con qué pagarlos. ¿Qué tal si empezamos a negociar desde ya una nueva concesión con los canadienses para la apertura de la mina con condiciones más favorables para nosotros? Eso de que vamos a transportar el material peligroso hacia Costa Rica para que lo procesen suena a disparate y posiblemente hay un negociado por debajo de la mesa, ya sea alquilando los camiones que lo transportaran, quién lo carga y descarga, y cualquier otra cosa que resulte en un “que hay pa mí”, como es la costumbre en nuestro país.

Muchos funcionarios del Cartel MAGA han sido contagiados con ese desequilibrio mental y cada día quieren interferir más en los asuntos internos nuestros tales como pasando leyes autorizando al desquiciado a recuperar su Canal, nombrarnos a un “pelao” antagónico hacia Panamá como embajador a quien no debemos darle el beneplácito. Sin mucha demora, un senador contagiado con la demencia quiere que rompamos todos los vínculos políticos y económicas con China y así como con todas las empresas chinas que operan en Panamá, o sea que nos quedamos sin tren hacia Chiriquí, sin Cuarto Puente sin puertos y, de seguro que también van a exigirnos que todos los “chinos” cierren sus tiendas y regresen a su país.

Próximamente viene a visitarnos un “marcofulo”, acérrimo enemigo de nuestro país, con el mandato de reunirse con el Presidente y el Administrador del Canal, cuya misión es convencernos de que el Canal es de ellos y que se lo debiéramos entregar por las buenas porque si no nos mandan la caballería. Este individuo viene a ser otro Buneau Varilla por lo que deberíamos nombrarlo como “persona non grata” y que nadie le dé audiencia. ¡Si se atreve a venir, y quiere reunirse con alguien, que vaya al barrio chino!

Nos toca salir de esa la apatía, miedo o culillo que estamos metidos y empezar a vociferar, tal como lo hace el desquiciado y la campaña mediática negativa que nos tiene montada. La diplomacia no funciona con los dementes y para eso existen los “shocks eléctricos” para calmarlos y hacerlos entrar en razón o solucionar conflictos. Debemos actuar con firmeza para disuadir al desquiciado de sus pretensiones y con golpes equivalentes a los que nos está dando, y si los hay.

La agresividad manifiesta del presidente desquiciado y su fijación sobre nuestro Canal no es otra cosa que un acto de terrorismo internacional, ya sea para tomarse el Canal y/o causar daños a la estabilidad financiera de que goza Panamá y convertirnos en un país sometido a las arbitrariedades de una política del garrote, como la que está implementando en su forma de gobernar. Entendamos que si nos quitan los ingresos del Canal se afecta toda la actividad que genera a la economía paralela, quedaremos con un centro financiero descuartizado y con una mina operando con la anuencia del garrote imperialista y recibiendo migajas. Nos convertiremos en una aldea con una cantidad de enormes edificios vacíos y con la peor calidad de vida para todos los panameños.

Tenemos que aceptar que Estados Unidos abandonó su relación histórica amistosa hacia Panamá y optó unilateralmente por no continuar siendo un país amigo. Esto nos obliga a buscar un nuevo país amigo que inspire respeto al agresor, además que haya tenido experiencia demostrada en Panamá y también en varios países en nuestro continente.

Pensemos en China, al cual conocemos y ha demostrado que tiene interés en ser un amigo verdadero. El hecho de que empecemos a conversar públicamente con la República Popular de China para aumentar nuestras relaciones con dicho país, de seguro trastornaría más al presidente desquiciado, ya que su “cuco” no se va a ir si toma el Canal, sino que estaría más cercano a su terruño.

¿Qué tal si hacemos un ejercicio público y difundido internacionalmente para iniciar conversaciones para otorgarle a la República Popular China una concesión con términos específicos y renovables, pero con el derecho unilateral de Panamá de terminarla con un aviso anticipado de seis meses para que instale una base militar aérea en Río Hato, con una anualidad equivalente a los aportes que hace La ACP al Estado, indexado anualmente por efectos inflacionarios, con pagos mensuales y que permita vuelos comerciales?

Para ponerle la cerecita en el pastel, le requeriremos que construyan una autopista de 6 vías más línea ferroviaria que conecte Chiriquí con Bocas del Toro mediante túneles que atraviese la Cordillera Central y llegue a las aguas profundas que existen en ambas provincias. Como a las empresas chinas las van a sacar del área canalera si los gringos se apropian el Canal, entonces paralelamente deberíamos ofrecerles a las empresas expulsadas, concesiones bien negociadas para que instalen facilidades portuarias en ambos océanos y tuviéramos puertos de trasiego, conectividad con el tren de Panamá a Chiriquí y una gran actividad comercial que contribuiría a engrandecer las bondades de esas las provincias. Si los amigos chinos quisieran bases navales en ambos océanos, las podríamos negociar.

Este tema es controversial, polémico. atrevido y traerá toda clase de reacciones, pero lo peor que podemos hacer por nuestra patria es ignorar esta alternativa y no considerarla acompañada de una campaña mediática. Entendamos que la diplomacia no funciona cuando la contraparte está desquiciada. Tomemos como ejemplo Corea del Norte, que, siendo un país militarmente robusto, buscó aliados poderosos. Si nos van a invadir, entonces escalemos nuestra defensa a nivel internacional invitando a la República Popular de China a que consolide su amistad y que se instale en Panamá, para que lo que las mentiras que dicen los desquiciados, se convierta en verdad.

Para finalizar, ojalá que el Papa Francisco, en la visita que le hizo el Presidente Mulino, lo haya absuelto de ese pacto que hizo con el diablo, además de todos esos pecados cometidos para llegar a la Presidencia y seguir manteniéndose en ella a toda costa. Estaremos a la expectativa de que regrese una persona bendecida, renovada, ecuánime, liberada y con una mente progresista, cuyos principales intereses sean el bienestar de Panamá y sus ciudadanos. Además, esperamos que tenga la capacidad de enfrentar a los dos carteles: el del MAGA y su capo, y el de las sanguijuelas y su capo. También deseamos que posea una mente abierta para iniciar conversaciones con la República Popular China.

El autor es un ciudadano panameño.


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