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El caso de ChatGPT

El rápido desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA) y la automatización está transformando el mundo, incluyendo la educación y la academia. Uno de los avances más importantes es el desarrollo de los Modelos de Lenguaje Grandes (MLG), como ChatGPT, que pueden analizar y generar grandes cantidades de texto.

Estas herramientas han ganado popularidad debido a su capacidad para analizar y generar texto de manera rápida y eficiente, lo que puede mejorar la experiencia educativa: los estudiantes pueden recibir retroalimentación más detallada sobre la calidad de su trabajo, aumentando su productividad y la calidad de su escritura, y los educadores pueden ahorrar tiempo al corregir trabajos y proporcionar retroalimentación más rápida y precisa.

Sin embargo, existen riesgos que se deben discutir. Las herramientas de este tipo mayormente usadas son de propiedad privada y su aprovechamiento es sumamente desigual en Latinoamérica debido a la brecha digital. Es decir, se facilita el acceso a estas herramientas a quienes ya cuentan con equipos tecnológicos y dominio de inglés necesario para su uso. Esto puede perpetuar y amplificar desigualdades socioeconómicas existentes en la educación y la academia. Otra preocupación es que la dependencia sobre estas herramientas puede impactar la originalidad y la creatividad a largo plazo. El pensamiento crítico y la producción de contenido original son importantes habilidades cognitivas que los estudiantes deben desarrollar y mantener a lo largo de su paso por el sistema educativo.

Aunque herramientas como ChatGPT han sido ampliamente utilizadas por estudiantes, muchos educadores no están anuentes de su existencia ni familiarizados con sus capacidades. En consecuencia, no están bien equipados para enseñar cómo usarlos correctamente. Esto puede generar una brecha en la calidad y efectividad de la educación. Para el educador, ya es complicado el poder detectar plagio en las asignaciones debido a la falta de acceso a herramientas para este propósito. Esta limitación se amplifica con el incremento del uso de estas herramientas debido a lo complejo de verificar si un texto fue realmente generado por un estudiante o no. Esto puede llevar a la diseminación de información errónea o malintencionada, lo que puede tener consecuencias negativas para la educación y la sociedad en general. Este problema ya se pudo observar con respecto a la información con respecto a la covid-19.

En conclusión, las herramientas de generación y análisis de texto pueden ser valiosas para el aprendizaje y la enseñanza, pero es importante abordar los riesgos generacionales asociados con su uso. La educación de calidad debe estar disponible para todos, y la originalidad y el pensamiento crítico deben seguir siendo pilares de la producción de contenido escrito. Es importante que seamos conscientes de los riesgos de tercerizar nuestras habilidades cognitivas a herramientas privadas y que reconozcamos la importancia de defender nuestra soberanía de pensamiento y capacidades para resolver los problemas del mañana.

El autor es investigador asociado del Cemcit AIP


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