El corazón latente de la educación

El corazón latente de la educación
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En el año 2007 el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe (CERLALC) publicó el libro: "Por las bibliotecas escolares de Iberoamérica“. El documento surgió como un manifiesto colectivo y urgente frente al desplazamiento histórico que han sufrido estos espacios en las reformas educativas de la región. Hoy, la educación en Panamá pasa por una reforma histórica donde es imprescindible hacer un llamado de atención a las autoridades sobre el papel de las bibliotecas escolares.

La publicación del Cerlalc es una hoja de ruta política y pedagógica construida por especialistas de diversos países después de profundas discusiones y reflexiones. Su propósito es claro: posicionar a la biblioteca escolar como una condición necesaria para la calidad educativa y el ejercicio pleno del derecho a la palabra escrita. La biblioteca escolar como el corazón que palpita en la vida de los estudiantes.

Desde una perspectiva reflexiva, el documento nos invita a repensar la escuela. Si la misión fundamental de la educación es incorporar a todos los alumnos a la "cultura de lo escrito“, la biblioteca es el escenario donde esa promesa se materializa. El documento denuncia con prudencia que, mientras el mundo demanda sujetos capaces de evaluar y reflexionar sobre la información, muchos sistemas educativos han abandonado sus bibliotecas al voluntarismo individual de docentes o directivos, en lugar de asumirlas como una política de Estado coherente.

En Panamá, el caso de las bibliotecas escolares es sin duda uno de los más graves. El abandono es sistemático y, mientras pretendemos modernizar los centros educativos con conectividad a internet y laptops para los estudiantes y el cuerpo docente, nadie parece entender la importancia de las bibliotecas escolares y todo indica que la apuesta por resolver los problemas del aprendizaje desde la tecnología ha olvidado que la lectura de libros y la escritura a mano, son la base de la verdadera educación.

Quiero enumerar algunos argumentos sobre la importancia de la biblioteca escolar, basándose en los planteamientos de la publicación del Cerlalc, que defienden la centralidad de la biblioteca en el ecosistema educativo.

La biblioteca escolar es garantía de equidad y lucha contra la exclusión. Para un porcentaje alarmante de niños y niñas en Iberoamérica, la escuela es la única oportunidad de acceder a materiales de lectura de calidad. Tener dispositivos electrónicos no está mal. Pero, ¿qué sucederá cuando la laptop se dañe? Sin una biblioteca escolar, se profundiza la brecha entre quienes heredan un "capital cultural" en casa y quienes dependen exclusivamente del Estado para descubrir el valor del universo escrito.

La biblioteca escolar es un aliado en la formación de la autonomía del lector. En el aula, la lectura suele estar mediada por la evaluación y el currículo, la biblioteca es ese sitio que permite el desarrollo de la autonomía y fortalece la subjetividad. La libre elección de lecturas y el uso espontáneo del espacio poético permiten que el estudiante pase de "cumplir tareas" a convertirse en un "lector de biblioteca" con gustos y criterios propios.

La biblioteca escolar es el motor de la calidad educativa y pensamiento crítico, porque es la instancia para que estudiantes y profesores se conviertan en buscadores críticos de información. En la sociedad actual, donde los algoritmos y la IA influyen sobre la toma de decisiones, y donde la información se ve fragmentada, es vital desarrollar la capacidad de distinguir lo valioso de lo innecesario en diversos soportes, otorgando esa "libertad que arranca del saber“.

La biblioteca escolar es un eje transversal de innovación pedagógica y curricular, porque tiene la posibilidad de crear un ambiente de aprendizaje complejo que apoya el currículo desde un enfoque interdisciplinario. Por eso la biblioteca no debe ser un depósito de libros de textos sin propósito. La presencia del libro en formato de papel debe permitir multiplicar las prácticas de lectura y escritura, para vincular el hábito de leer con el proyecto educativo de la institución con la vida cultural y social del entorno.

Una biblioteca escolar de calidad no solo beneficia a los alumnos; también dignifica al docente porque les ofrece recursos de actualización directos para su enriquecimiento profesional y personal. Así, la biblioteca es un lugar de formación compartida entre bibliotecarios y maestros, se rompe el aislamiento pedagógico y se fortalece la comunidad educativa en su conjunto.

La biblioteca escolar es, en palabras de Delia Lerner, el lugar para que la escuela sea realmente una comunidad de lectores que acuden a los textos para comprender el mundo y defender sus posiciones. El desafío del Ministerio de Educación y otras autoridades es, al mismo tiempo, una decisión histórica y una apuesta cultural, de que no podemos hablar de justicia social ni de democracia plena mientras las escuelas carecen de bibliotecas con materiales, acervo, personal y la organización necesarios para que cada niño y joven pueda, finalmente, adueñarse de su propia palabra como ciudadanos de derechos culturales.

El autor es escritor.


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