Hace algunos días en Panamá se dio a conocer un estudio basado en imágenes satelitales que revela zonas del país que están experimentando un mayor aumento de su temperatura. Este hallazgo podría ser preocupante e incluso una gran señal de alerta que, sin embargo, ha sido tomada como una noticia más del montón. Considero que este estudio debería tener un mayor impacto en nuestra sociedad, ya que resulta verdaderamente alarmante observar estos cambios y constatar que poco se toman en cuenta las medidas necesarias para enfrentar el cambio climático y sus futuras consecuencias.
En nuestro país hemos sido testigos del crecimiento del capital por todas partes, pero todo crecimiento no necesariamente trae consigo control. El crecimiento desmesurado del capital, junto con toda su red de intereses, está generando consecuencias climáticas y ambientales muy graves. Sin embargo, en nuestra sociedad actual tristemente poco importa eso, ya que una preocupante cantidad de empresarios y algunos líderes políticos creen poco en la gravedad del problema climático. Algunos incluso han llegado a cuestionar la importancia de los estudios de impacto ambiental, reflejando intereses más enfocados en el crecimiento del capital por encima de todo lo demás. Como ejemplo claro está el enfoque ideológico del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump —una figura de influencia económica importante en nuestra región—, quien ha llegado a calificar el cambio climático de “estafa”. Esto demuestra que al sistema capitalista imperante poco parece importarle lo que pueda ocurrir con el medio ambiente en el futuro, dando mayor relevancia al crecimiento económico.
Yo me pregunto: ¿qué tipo de postura tendrá nuestro presidente ante lo que está ocurriendo? ¿Compartirá las mismas opiniones de quienes niegan lo que está pasando?
El filósofo japonés Kohei Saito, en su libro El capital en la era del Antropoceno, sostiene lo siguiente: “El capitalismo utiliza a las personas como instrumentos para la acumulación de capital. Pero no solo eso: para el capitalismo, la naturaleza es también un simple objeto de saqueo. Si esta clase de sistema social persigue un crecimiento económico infinito, la caída del medio ambiente planetario en una situación crítica es, sencillamente, una consecuencia lógica”.
El aumento de la temperatura promedio es un indicador de lo que está ocurriendo en estos momentos, siendo todos nosotros testigos de ello. Podemos afirmar que a muchas empresas panameñas o a grandes magnates poco les interesa el clima, la temperatura y las consecuencias derivadas de estos actos contra la naturaleza. Dentro de sus planes está priorizar el ingreso máximo sin importar el riesgo que conlleva. “A mayores sacrificios, mayores beneficios para las grandes compañías”. Esta es la lógica del capital, afirma Kohei Saito.
¿Qué tipo de ciudades queremos? ¿Quién decide el uso del espacio urbano en Panamá?
Se ha convertido en parte de nuestra realidad cotidiana observar cómo empresas talan árboles y construyen sin tener en cuenta una economía ecológica. Simplemente no les interesa y, como consecuencia, nosotros los ciudadanos comunes debemos conformarnos y acostumbrarnos a vivir en barrios repletos de cables de tendido eléctrico, ríos contaminados y una constante destrucción de nuestra flora y fauna, afectándonos a corto y largo plazo. Este tipo de problemáticas suele ser desechado por la lógica del capital, ya que, como a quienes concentran el poder económico no les afecta directamente, poco interés muestran en solucionarlo.
Como víctimas del desinterés de muchos líderes de Estado, exhorto al lector a tomar en cuenta estas palabras del filósofo japonés: “Basta con reflexionar mínimamente acerca del enorme impacto del cambio climático sobre las generaciones futuras para darse cuenta de que nuestro desinterés e inacción son imperdonables. Ahora es cuando debemos abogar claramente por un gran cambio y hacerlo realidad”.
El autor es poeta y diseñador.

