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El desafío de la supervivencia: ¿es viable su empresa con el petróleo por las nubes?

El desafío de la supervivencia: ¿es viable su empresa con el petróleo por las nubes?
Fotografía que muestra precios en una estación de gasolina en Nueva York (Estados Unidos). Los precios del diésel en Estados Unidos alcanzaron los 5.04 dólares por galón (3.85 litros), el nivel más alto desde diciembre de 2022, tras el estallido de la guerra en Oriente Medio, que ha interrumpido de manera significativa el suministro global de petróleo. EFE/Ángel Colmenares

En el complicado tablero de la economía mundial, pocas variables pueden generar tanta inestabilidad como el “oro negro”.

Para el propietario de una pequeña panadería, quien gestiona una flota de reparto o el director de una gran empresa, el costo del barril de petróleo no es solo un dato más en los informes económicos; se convierte en un elemento clave que puede determinar si un negocio permanece operando o cierra sus puertas de manera definitiva.

Pero, ¿qué implica realmente que una empresa sea “sostenible” en un contexto de costos energéticos inestables?

La sostenibilidad: más allá de solo tener ventas

La sostenibilidad de un negocio no solo consiste en tener altas ventas. Se refiere a la capacidad de una compañía para perdurar en el tiempo, obteniendo ganancias suficientes que le permitan cubrir sus gastos y compensar a sus dueños.

Como señalan Nassir y Reinaldo Sapag Chain (2014), en Preparación y evaluación de proyectos, la viabilidad técnica y económica en su estudio sobre inversiones, la viabilidad técnica y económica es la base que respalda cualquier proyecto a largo plazo.

Cuando el precio del petróleo aumenta, se genera un “efecto dominó”.

No solo se incrementa el costo del combustible para el camión que entrega productos; también aumentan los precios de los plásticos derivados del petróleo, los fertilizantes químicos para la agricultura y, por supuesto, la electricidad en muchos lugares.

Esto afecta los márgenes de beneficio, que son ese espacio vital entre el costo de producción y el precio de venta.

El efecto inmediato y la inflación

El petróleo actúa como el motor del sistema productivo global.

Según la teoría económica clásica, un aumento en los costos de los insumos esenciales desplaza la oferta hacia la izquierda, lo que eleva el precio del producto final.

Para el consumidor promedio, esto se traduce en inflación. Para el empresario, representa una encrucijada: ¿incremento los precios y arriesgo perder clientes, o mantengo los precios y afronto las pérdidas hasta que la empresa quiebre? Este dilema se conoce en la literatura financiera como riesgo operativo.

Según lo plantean Stephen A. Ross, Randolph W. Westerfield y Jeffrey Jaffe (2019), en Finanzas corporativas, la estructura de costos de una compañía determina su sensibilidad ante cambios en el mercado.

Una empresa con altos costos logísticos es mucho más susceptible a las variaciones del petróleo que una firma de servicios digitales.

Estrategias para mantenerse a flote

¿Cómo puede una empresa seguir siendo sostenible cuando llenar el tanque cuesta un 30% más que el año pasado?

La solución no es mágica, sino estratégica.

Eficiencia energética: La inversión en tecnologías que requieran menos combustible ya no es una opción “ecológica”, sino una necesidad para la supervivencia.

Optimización de rutas: Utilizar programas que disminuyan kilómetros innecesarios puede salvar márgenes de ganancia cruciales.

Diversificación de proveedores: Buscar suministros locales que no dependan de costosos fletes internacionales.

La conexión con el consumidor

Es fundamental comprender que la viabilidad también está relacionada con cómo perciben los clientes los cambios de precios.

En su estudio sobre el comportamiento del consumidor, Schiffman y Wisenblit (2015) indican que los compradores tienen límites de precios.

Si el costo del petróleo obliga a una empresa a incrementar los precios más allá de lo que el cliente considera razonable, la viabilidad se pierde, no por la falta del producto, sino por la caída de la demanda.

Conclusión: adaptarse o desaparecer

El aumento del precio del petróleo es una prueba de resistencia.

Las empresas que tienen éxito no son necesariamente aquellas con más dinero ahorrado, sino las que pueden ajustar su modelo de negocio a una situación de energía cara.

La planificación financiera y el seguimiento regular de los indicadores económicos son las únicas herramientas confiables en esta crisis.

Al final, el precio del petróleo continuará fluctuando según las decisiones geopolíticas, pero la fortaleza de una empresa dependerá de su capacidad para manejar estas olas de incertidumbre.

La autora es economista y docente.


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