En Panamá, las generaciones que no vivieron la dictadura estamos acostumbrados a la estabilidad política, a las transiciones democráticas pacíficas y, en general, a gobiernos funcionales. Estoy convencido de que, dada la labor que realiza Foco, para nadie es una sorpresa que creo que vivimos bajo gobiernos intrínsecamente corruptos. Sin embargo, más allá de la degradación democrática y la debilidad institucional, hemos podido como sociedad soportar los golpes que se han dado a nuestra democracia en los últimos 30 años.
Sin embargo, veo con espanto la situación en Perú, con más de un mes de protestas y sin una salida democrática a la vista. Ecuador está inmerso en un bloqueo político, Venezuela lleva más de una década en decadencia, Costa Rica tiene un presidente populista y una guerra declarada a la prensa, y puedo seguir país por país en nuestra región. Se nos está cerrando el cerco, y los acontecimientos de los últimos años, especialmente aquellos que intentan callar a periodistas y líderes de opinión usando la justicia o, más bien, tergiversándola, solo nos demuestran que estamos en el camino hacia un abismo del que es muy difícil salir.
Nosotros, los periodistas y los medios de comunicación, solo somos una herramienta de la sociedad para romper ese cerco de secretismo que rodea al poder. Somos una voz para las preguntas, los cuestionamientos y las dudas que tiene la sociedad sobre quienes nos gobiernan y quienes tienen más poder. Este trabajo de ser una herramienta de la sociedad viene con el poder pero también con la responsabilidad de enfrentarse a aquellos que quieren manejar los asuntos públicos a espaldas de la población, y este enfrentamiento siempre genera tensiones. Sería preocupante no generarlas y tener un periodismo complaciente con el poder. Sin embargo, eventos como los que vimos esta semana, usar las lagunas de la ley e influir en los operadores de justicia para intimidar a nuestro medio de comunicación, es una alerta para todos aquellos que quieren hablar, saber y investigar. Me emocionó positivamente el apoyo de embajadas, abogados, fundaciones, organizaciones de la sociedad civil y la cobertura internacional que recibió el acto. Este hecho demuestra que los panameños no estamos dispuestos a abandonar los avances que hemos logrado, por ejemplo, desde que los militares tomaron control de este periódico donde estás leyendo esta columna, con el objetivo de censurar y desaprobar la actividad periodística.
Los panameños conocemos el valor de la libertad, y sabemos lo que significa perderla. Entendemos lo importante que es tener acceso a información y cómo es vivir en la ignorancia. Sabemos lo que significa vivir bajo el miedo a un gobierno autoritario, ególatra e inseguro de su poder, y no permitiremos que eso vuelva a ocurrir.
El autor es director ejecutivo de Movin
