Para resolver las necesidades debemos aprovechar los recursos naturales con los que contamos. Este es el caso de los recursos hídricos de Panamá. Con 500 ríos en 52 cuencas, donde solo aprovechamos mínimamente este recurso, debemos ser proactivos. Desde 2015, propuse la construcción de un ecoconductor inteligente de agua cruda a lo largo del país.
Luego de profundos estudios y análisis de datos estadísticos suministrados por el Instituto de Meteorología e Hidrología de Panamá (Imhpa) y la Autoridad del Canal de Panamá, respecto a la medición de los caudales en algunos de los tantos ríos de la vertiente del Pacífico y los niveles del lago Gatún, proponemos que, con los aportes del 30% del caudal más bajo de cuatro ríos como el San Pablo y el Santa María en Veraguas, y el río Chico y el río Grande en Coclé, se puede lograr el abastecimiento de agua cruda para ser potabilizada y suministrada a la población de Veraguas, Coclé y Panamá Oeste, beneficiando a más de 1,170,000 personas. Además, se proveerá agua cruda para la producción en ambiente controlado (invernaderos) para unas 20,000 hectáreas y agua cruda para aportar al lago Gatún, garantizando al menos diez tránsitos diarios en el Canal de Panamá sin tener que recurrir a la construcción de embalses.
Utilizando la tecnología para captar agua cruda y transportarla por tubos, aprovechando la fuerza de la gravedad en todo el trayecto y creando las condiciones con plantas potabilizadoras modulares que ya se han probado en nuestro país, podríamos destinar 6.71 m³/s para potabilizar agua para la población, 1.16 m³/s para la producción agropecuaria e industrial (atendiendo hasta 20,000 hectáreas en ambiente controlado), y 21.92 m³/s para aportar al lago Gatún, permitiendo diez tránsitos diarios durante todo el año. Esto sumaría un total de 29.79 m³/s, que sería el 30% del caudal promedio histórico de esos cuatro ríos en abril, cuando en promedio estos cuatro ríos conducen al mar 74.98 m³, aprovechados de forma eficiente.
Esta podría ser la primera etapa con estos cuatro ríos, alcanzando una longitud de aproximadamente 180 kilómetros. Su construcción podría realizarse en 24 meses, con una inversión de alrededor de 400 millones de balboas que se recuperarían en aproximadamente 4 años. Luego podrían realizarse nuevas etapas hasta completar toda una red de conductores de agua cruda, beneficiando a todo el país y con un mejor aprovechamiento de nuestro recurso hídrico.
Conducir agua potable por cientos de kilómetros parece poco eficiente. Conducir agua cruda y transformarla donde se requiera resulta ser más eficiente y económico. En la medida en que se demuestre este método como más eficaz, se puede ampliar y construir a lo largo de la vertiente del Pacífico. Luego, en la vertiente del Caribe, hacer algo similar para aprovechar que durante la estación seca del Pacífico llueve en la vertiente del Caribe, complementando ambas vertientes. De este modo, se podría hacer llegar agua cruda a toda la península de Azuero y reducir el impacto de la sequía en “el arco seco”, haciéndolo mucho más productivo.
Esto sería un aprovechamiento integral de uno de nuestros recursos naturales: el agua. Para ello, se requiere crear una empresa estatal o mixta, para lo cual ya hay expresiones de interés con tecnología y capacidad financiera, sin que se incremente la deuda del Estado. Una figura en donde el Estado participe con el 49% por el agua y la servidumbre, los privados con el 49% con todos los recursos para invertir y el 2% en un fideicomiso para los trabajadores, sería una figura jurídica ya probada en Panamá como exitosa. Esta es otra opción.
Economista y docente universitario.
