Reconociendo la relevancia de un acontecimiento que marcó nuestra historia y el futuro de nuestra patria, orientando el camino y práctica de acciones relevantes de aporte a la sociedad, en donde sobresale un alto espíritu de compromiso social, es importante que los estudiantes de hoy, valoren las oportunidades existentes y los aspectos en donde pueden ser agentes de cambio y transformación de nuestra sociedad, de manera que la contribución sea visible y disminuyan los problemas sociales, garantizando el avance del país.
En este sentido es necesario distinguir dos aspectos: el compromiso escolar, desde el punto de vista de formación en un aula de clases, y el compromiso social, que involucra todas las actividades en diferentes entornos dentro de la sociedad.
El compromiso escolar se refiere a las conductas observables dentro del contexto educativo, tales como, la participación en actividades académicas y extracurriculares, participación y asistencia a clases, buen comportamiento, entre otros. Conceptualmente, se representa como el escenario de conexión y lazos con la escuela, actitud positiva y apego hacia ella.
Por su parte, al referirnos a un compromiso social del estudiante, integra la organización de los procesos de formación, el servicio a la comunidad, la reflexión para enriquecer la experiencia de aprendizaje y aportar al desarrollo social desde una perspectiva organizacional, socio comunitaria, cognitiva y educativa.
La base del compromiso social radica en la aplicación de los valores y conocimientos profesionales al servicio de los problemas sociales del país, en otras palabras, poner los intereses de la sociedad por encima de los intereses particulares en la búsqueda del bienestar social.
Las afirmaciones antes descritas sobre compromiso social, fueron las que caracterizaron a esos estudiantes panameños, que dieron sus vidas por sus creencias de aporte a la sociedad, y a través de ese sacrificio se logra la derogación de los Tratados de 1903, permitiendo establecer nuevos acuerdos basados en la autonomía soberana, a través de los Tratados Torrijos-Carter de 1977, en el cual se hacía el traspaso del Canal de Panamá a la nación panameña en 1999, alcanzando un estatus soberano sobre el territorio hasta entonces ocupado por los norteamericanos.
Por ello, es importante que los estudiantes de nuestro país, con apoyo de sus padres y docentes, se tomen un momento de reflexión y evalúen qué grado de compromiso mantiene con su formación; garante de una mejor calidad de vida en el futuro, de igual forma, el nivel de compromiso con su entorno social, buscando y ejecutando acciones concretas que tengan repercusión en el bienestar común.
El autor es bibliotecólogo de la Universidad de Panamá, campus de Veraguas
