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El gigante de la isla

Desarrollado en el periodismo y la literatura, Guillermo Sánchez Borbón fusiona en su obra realismo y magia, a menudo evocando la religiosidad y mitología latinoamericana. Su narrativa, profundamente arraigada en la naturaleza y la cultura de Bocas del Toro, aborda temas como la fatalidad y la poesía.

El gigante de la isla
Guillermo Sánchez Borbón nació el 1 de junio de 1924 en Bocas del Toro y murió el 24 de febrero de 2019 en la ciudad de Panamá. Alexander Arosemena

Isla Solarte. 1 de junio de 1924. Últimas semanas de Porras en el poder. Nace el bebé Guillermo Sánchez Borbón en el archipiélago de Bocas, en un hospital construido por la empresa bananera estadounidense en un rincón isleño con acceso a playa. Aún se hallan vestigios de aquel lugar, próximo a Isla Colón. Bautizó el paraje un tal Solarte, posiblemente de procedencia colombiana, un apellido español de la Edad Media que conjuga “sol” y “arte,” evocando grandeza. Gigantes anidan en islas pequeñas: Sánchez Borbón, Solarte; Nele Kantule, Ustupu; Sinán, Taboga; Luis Russel, Carenero.

Guillermo ha tenido la oportunidad de desarrollarse en el periodismo y emplea las reglas de este oficio para volcarlas en su obra clásica. En su narrativa, entrelaza la realidad con la magia, las creencias populares y las leyendas. La religiosidad está presente tanto de forma implícita como explícita, con referencias como la de Moisés salvado de las aguas y Josefina, que actúan como alegorías en la obra de Tristán Solarte, seudónimo de Guillermo Sánchez Borbón.

Este autor protagoniza la entrada de Isla Colón, capital de la provincia de Bocas del Toro, una isla vecina a Solarte. La alegoría de su obra se manifiesta en un mural que se encuentra en la entrada de la isla, en el cual se reúnen todas las simbologías de Tristán Solarte, su obra y el significado que tiene para Bocas del Toro y Panamá.

Caballero del rey Arturo. Lector desde niño, inspirado y animado por uno de sus hermanos, José María, adoptó el nombre literario de Tristán Solarte. Tristán por el héroe mitológico, de amoríos con Isolda y uno de los 12 caballeros de la Mesa Redonda del rey Arturo. Lanzó alto y obtuvo importantes premios en los géneros de novela y poesía.

Literatura patria. No olvido esa charla de presentación de la asignatura de Literatura Panameña, que dictó en la Universidad de Panamá a finales de la década de 1970. Esos escribanos de Cristóbal Colón compusieron el primer texto de nuestra literatura, en el que se describe la flora, fauna y el conjunto de la naturaleza del Caribe de Bocas, Veraguas y Colón. Documento clave. Autodidacta, ese profesor se emociona y emociona a su audiencia. Es materia prima y contexto del escritor consagrado.

En pocas palabras. Se apropia del género glosa y zarandea el periodismo y al régimen militar en la plataforma de La Prensa. Sin titubeos, con mucha creatividad y coraje, enfrenta demandas, amenazas e intimidación. Expone el pellejo ante el disgusto oficial cotidiano, con información de fuentes cruciales y de dentro de los cuarteles. Más creatividad, humor y otras herramientas literarias. Hizo historia y escuela periodística.

Aplicó un género periodístico muy eficiente para comunicar: la glosa. Este género, que nació en la filosofía como notas marginales en las páginas de obras filosóficas, se convirtió en una herramienta poderosa para desarrollar, en pocas palabras, columnas demoledoras. Un ejemplo de ello fue una columna publicada en el diario La Prensa el 4 de agosto de 1980, dirigida contra el régimen militar.

El ahogado. Clásico de la novela. Narración perturbadora. Contexto local y universal. El mito se teje en torno al asesinato del poeta Rafael, de 17 años. Realismo y magia en Bocas de los amores.

El autor es un poeta, y su protagonista también lo es. Rafael, el personaje principal, respira poesía, y en su poesía se perciben las influencias de Calderón, Lorca y Chase Sardi. Mito y realidad se entrelazan en la obra, como el mito de la Tulivieja, que refleja comportamientos sociales y antropológicos de muchas comunidades latinoamericanas. La realidad, a su vez, se conecta con el bochinche, el cotilleo y la comidilla. La fatalidad está presente a lo largo de muchas situaciones, incluyendo la suerte de los progenitores de Rafael.

La obra se estructura como una telaraña comprensible, donde la ambientación incluye la vida cotidiana y los episodios tanto de la realidad como de la mente de los protagonistas y narradores. Todo esto se desarrolla en Bocas del Toro, la capital, y en la vida de Rafael.

La narrativa se va tejiendo en medio de la exuberante naturaleza de Bocas del Toro: su historia, su geografía, los delfines, las tijeretas y la naturaleza en todo su esplendor. En ese contexto, se escenifican las situaciones que rodean a los personajes. La naturaleza impera en la poesía: el viento aumenta bruscamente de velocidad, el mar levanta la voz golpeando con fuerza la playa y los arrecifes, y relámpagos brillantísimos incendian el horizonte.

La obra se mueve entre la literatura, que utiliza la palabra para crear belleza, y el periodismo, que documenta la realidad. Muchas preguntas están presentes e implícitas: el qué, cómo, cuándo, dónde y por qué, que tanto intrigan a los periodistas.

Silla E. En la Academia Panameña de la Lengua se le recuerda en estos días, con foro, recital y lectura de la novela. Más de 40 personas leen, en forma continua, durante 4 horas y 40 minutos las páginas, tanto de forma presencial como virtual, desde Panamá, Estados Unidos, España y Argentina. (El ahogado y poesía selecta de Tristán, en el sitio de la Academia).

Poesía solartiana. Poemas certeros sobre pasión, vida y muerte. Noche, sombra, pelones, dedos, descarga eléctrica. Realidad y misterio del amor.

Lenguaje figurado. Metáfora. Tumbas, jazmines, margaritas, cementerio. Frente a la muerte solo morirse cabe.

Joseph Whitlock, un abogado estadounidense, llegó como turista a Bocas del Toro y se encontró en la entrada de la isla Colón con una antología poética de Tristan Solarte. Esta antología, publicada en 2004 por la Academia Panameña de la Lengua, llamó su atención. Whitlock deseaba conocer a un autor de Bocas y, en particular, a un poeta. Al abrir las páginas del libro, encontró el sentido de búsqueda existencial que lo guiaba. La espiritualidad de la obra de Solarte le ofreció una comprensión profunda de su propia existencia.

Inspirado por el impacto de la poesía en su vida, Joseph visitó el cementerio mencionado en el libro y vivió una experiencia de catarsis personal. Desde ese momento, reverenció a Tristán Solarte como una figura sagrada, llamándolo San Tristán. Whitlock se comprometió a venerarlo por el milagro que su obra poética había producido en su vida. Esta devoción inspiró la creación de un mural, obra de fulano de Tal, que incluye elementos como jazmines, margaritas y el cementerio, reflejando la idea de que, frente a la muerte, solo queda morir.


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