Recientemente, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH) publicó un informe sobre la situación de los derechos humanos en la Región Autónoma de Xinjiang de China. Desafortunadamente, lejos de ser un trabajo serio y objetivo, basado en los hechos reales, el informe está lleno de desinformaciones, hasta mentiras, emanadas de la oculta agenda política de fuerzas anti-China en el exterior. En aras de la verdad y a fin de combatir las desinformaciones, la Embajada China se siente con la responsabilidad de aclarar lo siguiente:
Durante varios años, sobre todo desde 1990 hasta 2016, ocurrieron en Xinjiang miles de horrendos ataques terroristas, que amenazaron gravemente la vida normal de todos los grupos étnico residentes en Xinjiang. Desde entonces, gracias al énfasis de Xinjiang en el fortalecimiento de la educación y capacitación en habilidades vocacionales y el trabajo activo contra el terrorismo y de desradicalización, no ha pasado ningún incidente terrorista violento en los últimos cinco años en Xinjiang, que, por contraste, ha disfrutado de un continuo desarrollo económico, en medio de la paz social, una mejora incesante del nivel de vida de sus habitantes, un florecimiento cultural sin precedentes y una vida religiosa en armonía. Vale la pena puntualizar que, en los últimos 60 años, desde el establecimiento de la Región Autónoma Uigur de Xinjiang, el PIB total y per cápita de Xinjiang se han multiplicado por 160 y 30 veces respectivamente. Desde el primer censo nacional en 1953 hasta el séptimo censo en 2020, la población uigur en Xinjiang aumentó de 3.6 millones a 11.6 millones, y la esperanza de vida promedio creció de menos de 30 años en 1949 a 75.65 años en 2020. En Xinjiang cada 530 musulmanes tiene una mezquita por promedio, un índice más alto que muchos países occidentales o islámicos. Para fines de 2020, Xinjiang resolvió históricamente el problema de la pobreza absoluta y el ingreso anual promedio de los residentes urbanos superó los 5 mil 400 dólares.
Todas estas cifras reflejan la situación real de derechos humanos en Xinjiang, situación bien reflejada también en las numerosas cartas dirigidas por personas de todos los sectores de Xinjiang a la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, sobre la base de sus vivencias personales. Visitantes extranjeros que han estado en Xinjiang opinan que lo que han visto allí con sus propios ojos es diametralmente diferente de lo divulgado por medios de comunicación occidentales. En mayo de este año, Bachelet viajó a China y realizó amplias visitas, encuentros e intercambios en Xinjiang, conociendo en persona y de primera mano sobre la situación de Xinjiang. Al cabo de su visita, emitió un comunicado oficial expresando sus impresiones de la misma, con un enfoque en general objetivo.
El llamado informe OACNUDH relacionado con Xinjiang, basado en la presunción de culpabilidad, utilizó el llamado “testimonio de testigos” de los separatistas anti-China en el extranjero como la principal fuente de información y distorsionó la interpretación de las leyes, reglamentos y políticas relevantes de China y específicamente en relación con Xinjiang, ignorando selectivamente el grave daño causado por el terrorismo y el extremismo a los derechos humanos en Xinjiang, minimizando deliberadamente las necesidades reales y las prácticas exitosas de la lucha contra el terrorismo y la desradicalización en Xinjiang e infringiendo así seriamente los principios de universalidad, objetividad, no selectividad y no politización, lo cual le despoja al informe de toda legitimidad y validez.
Los logros trascendentales en materia de la protección y promoción de derechos humanos en Xinjiang también son vistos por la comunidad internacional. Alrededor de 60 países, en defensa de la justicia, han suscrito una carta conjunta a Bachelet enfatizando que los asuntos de Xinjiang son puramente asuntos internos de China y expresando su seria preocupación por la redacción del informe, ni siquiera debidamente autorizada por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Casi mil organizaciones no gubernamentales chinas y extranjeras han enviado también cartas para expresar su fuerte oposición sobre la publicación de ese informe. En los últimos años, casi 100 países, incluidos países musulmanes, han alzado sus voces en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, la Tercera Comisión de la Asamblea General de la ONU y otras instancias concernientes en inequívoco apoyo a la legítima posición de China con respecto a Xinjiang, y oponiéndose a la interferencia en los asuntos internos de China bajo el pretexto de los supuestos problemas de Xinjiang.
Las acciones responsables del gobierno chino son la mejor protección para la población de Xinjiang, sea del grupo étnico que sea. Al respecto, el gobierno chino abriga la más sincera voluntad de dialogar y cooperar con los otros países del mundo en promoción de la causa de los derechos humanos, siempre y cuando el diálogo y la cooperación se base sobre los principios de igualdad, soberanía y buena fe, y no sobre imposición e intervención.
La autora es vocera de la Embajada China en Panamá.
