La educación es un derecho que todo niño y niña debe tener y disfrutar. Por ello, Panamá cuenta con una institución que apoya a niños con necesidades especiales de aprendizaje, quienes comúnmente eran excluidos de una escuela tradicional, para que puedan recibir una educación de calidad y con los más altos estándares especializados. Hablamos del Instituto Panameño de Habilitación Especial, conocido como IPHE.
Esta institución funciona como escuela para muchos niños que, debido a sus diversas condiciones y neurodiversidad, tienen dificultades para ser aceptados en escuelas básicas. Estas escuelas a menudo no cuentan con educadores especializados que sepan implementar un método educativo adaptado a las necesidades de estos niños. En el IPHE se observa una gran labor, digna de admiración, tanto de los maestros como de la administración, para habilitar a cada niño de acuerdo con su condición única, brindando servicios educativos especializados dentro de un entorno inclusivo.
Cada niño cuenta con una maestra especial que se dedica plenamente a su vocación, buscando lograr un desarrollo integral en cada alumno. A su vez, reciben atención de especialistas en diversas áreas, como psicología, fonoaudiología, estimulación temprana, terapia ocupacional, fisioterapia y educación física. Estas especialidades son esenciales, ya que cada una tiene un propósito específico y, juntas, contribuyen al desarrollo integral de cada niño.
Es impresionante pensar que un niño con discapacidad visual o auditiva pueda leer o contar como cualquier otro niño; sin embargo, el IPHE se propone garantizar que cada niño, sin importar su discapacidad o condición, reciba una educación digna. El autismo, una realidad cada vez más presente en el país y el mundo, es tratado y aceptado en esta institución. Para una madre de una niña autista, el IPHE se ha convertido en un refugio de aceptación en una sociedad que a menudo excluye y mira con recelo a los niños con neurodiversidad. Este sentimiento se extiende no solo a las madres, sino también a los niños.
Es gratificante ver cómo los niños desean ir a la escuela, incluso los fines de semana, demostrando que se sienten seguros en este entorno educativo, lejos de la discriminación y el acoso escolar. La educación escolar también fomenta la educación ciudadana, y en el IPHE se percibe el aprendizaje de valores humanos y cívicos. Basta asistir a un día cultural y observar a los niños celebrar diversas efemérides, como la etnia negra, el campesino, Panamá la Vieja, el Canal y las fiestas patrias. Todas estas actividades enriquecen a los niños con ideas y valores que serán fundamentales en su crecimiento personal y social, ayudándoles a integrarse en la sociedad.
Actualmente, el IPHE en Santiago cuenta con un programa de Aula Multisensorial, donde especialistas atienden a niños que presentan condiciones del espectro autista. Este programa ha sido de gran ayuda tanto para los niños como para sus padres, ya que les permite aprender y autocontrolarse a través de estímulos sensoriales. El éxito de este programa debería motivar a las autoridades a continuar y expandir estas aulas multisensoriales a más centros educativos. Además, es crucial brindar el apoyo económico y administrativo necesario para esta institución que cuida y protege a los niños más vulnerables de la sociedad.
Educar a niños con necesidades especiales de aprendizaje fomenta una sociedad más inclusiva, donde todos son respetados por igual. Muchos de los niños que estudian en estos centros logran el sueño de graduarse y aspirar a un trabajo digno, cumpliendo así con el objetivo de potenciar el desarrollo integral de cada niño con discapacidad.
La autora es ingeniera industrial y mamá de una niña con autismo.
