El Lago Gatún, con una superficie de 436 km², en algún momento fue considerado el lago artificial más grande del mundo. Con la construcción de la represa de Gatún, que concluyó el 27 de junio de 1913, y como resultado del embalse del río Chagres, desde su creación el Lago Gatún se ha constituido en un componente esencial para el funcionamiento del Canal de Panamá, ya que sirve como principal fuente de agua para la operación de las esclusas, tomando en cuenta que cada tránsito demanda más de 200,000 m³ de agua. Además, a través de 33 km de este lago se realiza buena parte del tránsito de buques por la cintura geográfica del istmo.
En la actualidad, bajo el Lago Gatún reposan los restos de decenas de poblados, cuyos habitantes —alrededor de 40,000 personas— fueron desplazados y reubicados en áreas aledañas, en muchos casos sin recibir compensaciones justas por el desalojo de sus tierras. Algunos de estos pueblos tuvieron importancia histórica significativa, por ejemplo durante la fiebre del oro o en la época colonial. Más tarde, muchos sirvieron como estaciones del Ferrocarril de Panamá o como campamentos de obreros durante la construcción del Canal por los franceses. Entre ellos se pueden mencionar Gorgona, Gatún, Matachín, Frijoles, Tabernilla, Gamboa, Obispo, Cruces, Mamey, Chagres, San Pablo, Ahorca Lagarto, Gatuncillo, Girona, Magacín, Tiger Hill y Lion Hill, entre otros.
En épocas de sequía extrema, cuando los niveles del lago descienden, es posible divisar vagamente restos de algunas estructuras de estos poblados extintos, así como cientos de troncos antiguos anclados por sus raíces y preservados bajo el agua, testigos silenciosos de los bosques primarios que originalmente cubrían la zona. Con la conformación del lago, muchas montañas se convirtieron en islas, destacándose entre ellas la isla de Barro Colorado, sede del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales desde 1923, de enorme importancia científica y reconocimiento mundial.

De igual forma, con la construcción del lago, los animales del área emigraron o fueron trasladados a otros hábitats. Desde un principio se decidió introducir manatíes en el lago para el control de la vegetación acuática y de los mosquitos asociados a los lirios acuáticos. Los manatíes fueron traídos de Bocas del Toro y del Perú. Sin embargo, poco tiempo después el programa fue cancelado debido al riesgo de colisión con las hélices de los barcos. En la actualidad, el número de manatíes en el lago es mínimo.
La zona boscosa que rodea el lago es rica en fauna tropical, que incluye monos aulladores, cariblancos, araña y tití, así como perezosos de dos y tres dedos. Se han identificado alrededor de 500 especies de aves, entre ellas aves acuáticas como la Jacana jacana, además de reptiles como caimanes y tortugas.
El Lago Gatún es un lago de agua dulce que se abastece del río Chagres y de las lluvias. Al estar ubicado en un área de bosque tropical, las precipitaciones no representaron un problema para mantener su nivel durante décadas, ya que el bosque absorbía los excesos de agua y los liberaba gradualmente. Sin embargo, la deforestación y el cambio climático se han convertido en riesgos crecientes para la sostenibilidad de este proceso. Aun así, el lago continúa siendo el pilar de la operación del Canal, además de una fuente esencial de agua potable para las ciudades de Panamá y Colón.
Entre los peces nativos de agua dulce que habitan el lago, provenientes del río Chagres, se encuentran el sábalo real, el robalo, el guapote tigre y la mojarra. En la década de 1970 se introdujo como especie exótica la tilapia del Nilo. Asimismo, en ese período se incorporaron al lago, importados de Buga, Colombia, alrededor de cien ejemplares del pez sargento (peacock bass), con el propósito de incentivar la pesca deportiva.
Cuatro años después, este experimento produjo consecuencias ecológicas desastrosas, como lo confirmó un estudio del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI), publicado en la revista Science en 1973. La investigación documentó la desaparición casi total de los peces nativos, debido a la voracidad depredadora del pez sargento, que carece de enemigos naturales en el lago que regulen su población.

En la actualidad, mientras el voraz pez sargento —reconocible por sus tres rayas negras en el lomo— continúa diezmando las poblaciones de peces nativos, se mantiene como la especie preferida por los aficionados a la pesca deportiva internacional, debido a la agresividad y emoción que genera. Por ello, su abastecimiento intencional en el Lago Gatún continúa.
Paradójicamente, quizá como lección de esta historia, los panameños deberíamos aprender que el pez sargento es una metáfora persistente de cómo es posible crear un enclave colonial en nuestro propio entorno cuando lo permitimos.
El autor es escritor y pintor.


