Los dos presidentes anteriores se han distinguido, uno por ser tortugón, y el otro como si nunca hubiera existido. El ritmo del actual mandatario es comparable al de un Porsche Turbo, lo que sugiere que veremos resultados.
Es innegable que se están abordando problemas críticos arrastrados desde hace tiempo, y se están buscando soluciones, como en el caso de la CSS. Sin embargo, debemos entender que hacer cosas buenas no compensa la inacción frente a los problemas graves.
Según algunos, los acuerdos preelectorales caóticos con fuerzas de dudosa reputación fueron necesarios para lograr el respaldo y la elección. No obstante, cada día que pasa, estas alianzas resultan más insostenibles y, hasta cierto punto, vergonzosas. El país parece estar gobernado por tres entes: el gobierno electo, el paralelo y el narcotráfico, lo que crea un lastre pesado para el Ejecutivo. Como dijo acertadamente Mark Twain: “La política es la única profesión en la que se puede mentir, engañar y robar, y aun así ser respetado”.
El presidente afirmó que en la CSS existe una “mafia enquistada”, pero se quedó corto, ya que el narcotráfico parece estar infiltrado en todos los niveles: en el gabinete, los ministerios, el sector bancario, el sindical y, sobre todo, en la Asamblea Nacional, que parece ser un refugio blindado.
Mientras tanto, se ha distraído a la población con espectáculos como el caso de las vigas, pero, ¿qué pasó con la Operación Jericó? Nunca se revelaron los nombres de los bancos donde se lavaba dinero del narcotráfico, ni se investigó al promotor que vendió el lujoso apartamento en Santa María. ¿Cómo lo pagaron? ¿Con un maletín? ¿Transferencia bancaria?
Dejar estos temas sin resolver convierte todo en una verdad a medias, que en el fondo es una mentira, y quienes lo permiten se convierten en cómplices.
Volviendo a los “angelitos” que fueron beneficiados con el archivo de sus expedientes y recompensados con la apertura de cuentas, ahora han comenzado a mostrar sus verdaderas intenciones, amenazando con volver a las calles, como ocurrió con el tema de la mina. No están de acuerdo con la metodología de las mesas de diálogo sobre la CSS, lo que significa que, nuevamente, podríamos enfrentar cierres de calles, actos vandálicos y otras acciones de caos promovidas por estos grupos cuyo objetivo es fomentar el desorden.
Entonces, señor presidente, ¿qué debemos esperar de usted? ¿Más de lo mismo o acciones enérgicas que hagan respetar el derecho de los ciudadanos a la libre circulación y la convivencia pacífica? ¿Acaso esos acuerdos preelectorales generaron “cuervos que ahora le sacarán los ojos”? Estos “angelitos” están por sabotear su gestión para salvar la CSS, pero no se deje intimidar, las fuerzas del bien están de su lado.
El gobierno paralelo sigue avanzando sin frenos, y ahora “CD es Martinelli”. El desprecio hacia las reglas del asilo se vuelve más vergonzoso cada día para Panamá, y la falta de acción en este tema es preocupante, ya que contribuye a la desestabilización del gobierno electo. ¿Acaso esta permisividad con el gobierno paralelo fue parte de los acuerdos preelectorales necesarios para alcanzar la presidencia?
Señor presidente, le reiteramos: “No se deje, que las fuerzas del bien lo acompañan”. Recuerde que existe un “hotel” subutilizado en Punta Coco que podría albergar tanto a ciertos “angelitos” como a prófugos de la justicia.
El lastre que arrastra es pesado, con otros dos cogobiernos que le dificultan avanzar: el narcotráfico y el paralelo. Es hora de sacudírselos.
El autor es ciudadano
