Exclusivo

El mal nuestro de cada día

Recientemente en las pantallas de redes sociales y de la televisión local se vio un bochornoso incidente acaecido en las inmediaciones del Aeropuerto Internacional de Tocumen. Y me refiero a él como bochornoso, pues desde mi perspectiva me sitúo en lo que debieron pensar aquellas personas que venían llegando a nuestro país en calidad de turistas, pues para los que vivimos aquí, se podría decir que es un evento “repetido”.

Muchos, para no decir la gran mayoría, sabemos que el servicio de taxis en Panamá es por decir lo menos, deficiente. No son seguros y vemos que, constantemente, se les menciona como vehículos utilizados por los amigos de lo ajeno, narcotráfico, etc. para cometer sus fechorías.

Esto aparte del acostumbrado “no voy” lo que los hace poco confiables.

Ahora, bien se puede decir que lo que se dio en Tocumen, no fue un problema entre taxis amarillos y los de turismo, que también tienen sus encontrones, pues varios taxis amarillos llevan pasajeros al aeropuerto y “para no regresar vacíos” bajan al nivel inferior donde llegan los pasajeros, a “buscar” a quienes quieran ahorrarse en la tarifa que cobran los que brindan el servicio de turismo.

Aquí es donde el sistema se complica, pues ni siquiera hemos entrado a comentar sobre quienes ofrecen el servicio de transporte por medio de algunas de las plataformas digitales.

El servicio de transporte de turismo paga por unos cupos especiales, así como especificaciones especiales, lo cual, según ellos es lo que encarece el servicio. Sin embargo, para los que viajamos fuera del país, excepción hecha de algunas ciudades donde el cambio favorece a quienes utilizamos el dólar, las tarifas de este servicio desde Tocumen, no son tan caras.

Ahora, existen varias cosas por comentar en este sentido. En los otros países no te “acomodan” con otros pasajeros a quienes tú no conoces. Los conductores están bien vestidos, son amables y corteses. Nadie te acosa desde que sales por la puerta de aduanas y en resumen se respeta al pasajero.

Las plataformas digitales son utilizadas por muchas personas en todo el mundo, no solo para viajes hacia y desde los aeropuertos, sino como una alternativa que trae, entre otras cosas confiabilidad y seguridad. ¿Cuántas veces no hemos escuchado historias de terror que involucran a los taxistas del aeropuerto, que reciben información de personas de adentro del aeropuerto en el sentido que llevan dinero en efectivo u objetos de gran valor y los taxistas son “interceptados” en el corredor en camino a los hoteles?

Sinceramente considero que debería haber espacio para todos los que quieran competir y que todos se esmeren por ofrecer el mejor servicio. Que los pasajeros tengan la libertad de escoger.

En algunos países, por ejemplo, quienes ofrecen el servicio por medio de plataformas digitales no pueden recoger pasajeros en el mismo lugar que los taxis de turismo y deben hacerlo en áreas específicamente reservadas para ellos un poco más alejadas.

Si bien es cierto esto podría ser una solución al problema, la realidad es que el principal problema son los “nefastos” cupos emitidos por la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT), que se han desvirtuado totalmente. Estos deberían ser cambiados por registros, que no tengan costo alguno y que sirvan solo para verificar que el conductor cumple con todos los requisitos establecidos para ser conductor de taxis. No deberían estar amarrados a si formas parte de un sindicato, piquera, partido político o grupo alguno.

Creo que es “vox populi” que estos cupos son “manipulados” y se le otorgan a amigos y allegados a los círculos de poder o a quienes les conviene al gobierno de turno “tener de su lado”.

Era público el despliegue de vehículos amarillos estacionados afuera de las oficinas de la Policía Nacional en Ancón; cuando se les denunció la mejor solución que encontraron fue estacionarlos en otro lugar. Hoy aún se ven varios de éstos estacionados en los alrededores de las estaciones de policía, lo cual podría explicar por qué los conductores de taxis conducen como se les da la gana, incumpliendo cuanta ley de tránsito existe.

La solución no es tan complicada, solo falta la voluntad de los gobiernos para tratar que, eventos como el que se vivió en las afueras de la principal puerta de entrada al país, no se repitan. No es justo con los conductores, los pasajeros y el golpeado turismo que llega a Panamá.

El autor es analista político y dirigente cívico.


Última Hora

  • 10:45 Gustavo Alfaro: ‘Quiero que la espuma baje’, al hablar de su continuidad con Paraguay Leer más
  • 08:05 Antes de operar la Constitución Leer más
  • 05:04 ‘En Panamá, el tiempo se congeló’: Iván Chanis Leer más
  • 05:03 Metro prepara inversiones por $150 millones en mantenimiento de trenes, sistemas ferroviarios y el túnel Leer más
  • 05:03 Bicentenario del Congreso Anfictiónico: exhiben documentos, monedas y la réplica de la Espada de Bolívar Leer más
  • 05:03 Ocho empresas muestran interés por el aeropuerto que busca cambiar el futuro de Bocas del Toro Leer más
  • 05:02 Fiscalía de Cuentas busca más poder para investigar posibles lesiones al Estado Leer más
  • 05:01 Qué sentí al volver a La Guaira y ver que el lugar en el que nací está ahora devastado y con cadáveres apilados Leer más
  • 05:01 La ola naranja latinoamericana; voto de castigo y giro a la derecha  Leer más
  • 05:00 Trump ensalza la grandeza de Estados Unidos en su 250 aniversario: ‘Nadie puede ser como nosotros’ Leer más