Muchos cuestionan aún la importancia de la ciencia para el desarrollo de los países. Podríamos mencionar solo algunas razones que justifican que los estados inviertan en ciencia. Así, por ejemplo, la inversión gubernamental en ciencia permite realizar investigaciones fundamentales, explorar nuevas fronteras del conocimiento y hacer descubrimientos que contribuyan al desarrollo humano; este conocimiento forma la base para la innovación y los avances tecnológicos.
Las inversiones en investigación científica pueden conducir al desarrollo de nuevas tecnologías, productos e industrias: por ejemplo, los estados invierten en investigación médica para comprender enfermedades, desarrollar tratamientos y descubrir medidas preventivas.
Por otra parte, la investigación científica proporciona la base de evidencia para el desarrollo y la implementación de políticas públicas en todos los sectores de la sociedad, desde la salud pública hasta el cambio climático, la contaminación y la gestión de recursos, y los rezagos sociales, con lo cual permite promover el desarrollo sostenible.
Los países que más invierten en ciencia son aquellos que el Banco Mundial considera de altos ingresos. La mayoría de estos países invierte entre el 2% y el 4% del PIB en investigación y desarrollo. Esta inversión es esencial para el progreso social y la prosperidad económica. Al priorizar la investigación científica y la innovación, los Estados crean una base para un futuro mejor para sus ciudadanos.
Panamá invierte 0.15% del PIB en ciencias. Esta cifra no ha cambiado mucho en el tiempo y es una de las más bajas de América Latina. Debemos seguir el ejemplo de aquellos países que han apostado por la ciencia para desarrollar sus economías. Debemos confiar en el desarrollo científico como plataforma a partir de la cual podremos mejorar el bienestar, la salud y la calidad de vida de los ciudadanos.
Es importante considerar que la inversión en ciencia debe ir acompañada de políticas de apoyo como la protección de la propiedad intelectual, desarrollo de infraestructuras y acceso a una educación de calidad para todos.
Además, la colaboración entre la academia, la industria y el gobierno es crucial para traducir los descubrimientos científicos en aplicaciones que impulsen el crecimiento económico.
La autora es investigadora del Centro de Biología Celular y Molecular de Enfermedades del Indicasat AIP e integrante de Ciencia en Panamá
