Sin duda, las orquídeas están entre las plantas con flores más apreciadas y queridas en Panamá. El poder de las orquídeas está en su belleza cautivadora, con mezclas de colores púrpura, morado, violeta, rojo, naranja, amarillo y blanco en sus flores, que prácticamente transforman a cada orquídea en una obra de arte natural con la ques ni siquiera la inteligencia artificial puede competir en su creación.
Las orquídeas pertenecen a la familia conocida como Orchidaceae, caracterizada por presentar una diversidad de formas y colores en diferentes regiones del mundo. De allí que, solo en Panamá, se estiman más de 1,365 taxones entre especies, subespecies e híbridos, que incluyen géneros tan diversos como Epidendrum, Lepanthes, Camaridium, Pleurothalis y Scaphyglottis, entre otros. A estas plantas se les puede encontrar desde las tierras bajas hasta las tierras altas de Panamá. Generalmente, se consideran plantas epífitas porque crecen sobre árboles o estructuras que permiten establecer sus raíces aéreas, como el caso de la tierra y las rocas.
Visitar una colección o jardín botánico que mantenga orquídeas es sinónimo de visitar un museo natural, donde cada orquídea es una obra de arte sobre el lienzo natural compuesto de flores de simetría bilateral, con tres sépalos, dos pétalos laterales similares y un tercer pétalo modificado llamado labelo. Uno de estos museos naturales de orquídeas en Panamá es, por ejemplo, la Finca Drácula, en Cerro Punta, en Tierras Altas de Chiriquí, donde existe la posibilidad de observar más de 2,000 orquídeas en una sola localidad.
Es la belleza de las orquídeas la que impulsa a la Asociación de Orquideología de Panamá y a sus asociados a promover las orquídeas en Panamá como un modo de vida. Porque las orquídeas no solo son las hermosas flores que se observan a simple vista; detrás de ellas existe una comunidad de personas que se educan para cultivarlas y conservarlas, no por un tema de cantidades, sino como si cada orquídea fuera una pequeña hija. Para cultivar una orquídea, es verdad que se requiere proveerle de un sustrato, riego, luz, ventilación y macetas, pero el ingrediente secreto se llama pasión y amor por las plantas.
Son estas orquídeas llamadas, por ejemplo, Phalaenopsis, que están vestidas con colores púrpura y blanco; Prosthechea fragans (Sw.), con sus flores blancas adornadas con lacitos morados y violeta; así como Dendrobium, con su traje en púrpura impresionante, entre tantas orquídeas que engalanan nuestro país.
Las orquídeas en Panamá son promovidas y preservadas por el esfuerzo realizado a nivel de comunidades, asociaciones, emprendimientos e investigaciones, como los que impulsa Finca Drácula, PROVOCA (Asociación de Productores de Orquídeas de El Valle y Cabuya), Hacienda Loma Linda, el Ministerio de Desarrollo Agropecuario, la Universidad de Panamá, la Universidad Tecnológica de Panamá, la Asociación de Orquideología de Panamá, entre otros organismos, que buscan preservar la belleza de las orquídeas dentro del territorio nacional.
No olvidemos que nuestra flor nacional es una orquídea, la más bella y querida “flor del Espíritu Santo”, cuyo nombre científico es Peristeria elata Hook., que recibe este nombre por su forma similar a una paloma blanca. Por tanto, cultivar orquídeas es amor a nuestra naturaleza y a Panamá.
El autor es profesor especial de la Universidad de Panamá/Centro Regional Universitario de Los Santos.


