Las mejores empresas del país mantienen una identidad bien definida, cuyos componentes son su oferta de valor y su capacidad de ejecución, insistentemente comunicadas al público, respaldadas por una cultura de visión y misión, enfocada al cliente, reconocimiento al talento, buen uso de los recursos y atención a los cambios que deben prever para anticipar razonablemente el futuro.
Un partido político que desea triunfar debe definir sus intenciones futuras, informar a tiempo al electorado cuál es su oferta electoral, cómo propone realizarla y con quiénes. Una oferta que afronte en orden prioritario las necesidades del electorado, que sea un instrumento flexible que permita reaccionar rápidamente a cambios climáticos, ecológicos, legislativos, políticos o tecnológicos, fruto de una evaluación cabal del entorno nacional.
Una oferta que permita al electorado calibrar si el partido podrá realizar lo que ofrece con las personas a quienes vaya a asignar la responsabilidad por su ejecución. ¿Conocen estas personas las necesidades del electorado? ¿Cuáles son las características de los electores? ¿Sus prioridades? ¿Estas son personas capaces, con buena reputación, con un historial de trabajo y de éxito?¿De honestidad?
El triunfo del partido no dependerá de asesores, ni de encuestas. Dependerá de que el electorado, que es el que vota, decida que la oferta electoral del partido es la mejor y su capacidad de ejecución también.
He ahí el porqué del por qué nos preguntamos cuál es la causa por la que los independientes no concretaron un gran frente político. El reciente “acuerdo parcial” entre la coalición Vamos y MOCA fue un avance, pero no suficiente para derrotar la red que se teje desde hace mucho tiempo y a muchos niveles para perpetuar en el poder legislativo a quienes lo controlan hoy.
Tampoco aceptamos como un “frente político” las “alianzas parciales territoriales” de promesas que no se cumplieron antes, y cuyo cumplimiento futuro no parece ser responsabilidad de nadie en particular.
Ignoramos aún la oferta electoral del partido que debió ser bandera del frente que deseábamos. Sus principios y valores, nadie puede objetar. Argumentar que sería extemporáneo revelar su oferta electoral es inaceptable; todo el país conoce la crisis de la CSS, del agua, de la educación, de la energía, de la salud, del desempleo, de la basura, de los desaciertos fiscales, de que la República camina al borde de un precipicio económico, y que está a punto de convertirse en un Estado fallido, y cientos de etcéteras. ¿Por qué no revelar en qué orden, cómo y con quién el partido enfrentará estas necesidades?
“Porque así lo hemos hecho siempre”. La tiranía de la costumbre. Si queremos continuar con lo mismo, la tiranía de la costumbre, la “experiencia electoral” es aceptada. Si queremos una nueva República, la costumbre es mortal para una realización exitosa de la oferta electoral. Si queremos triunfar, es imperativo emular a los mejores.
El autor es pensionado
