El conflicto generado por las acciones unilaterales entre Estados Unidos e Israel ha producido efectos negativos a nivel mundial, impactando a todas las naciones sin excepción. Este enfrentamiento ha estado marcado por la falta de respeto a los derechos humanos y por declaraciones que incitan a la violencia extrema, como las amenazas de “borrar del mapa toda una civilización”.
A diferencia de los países involucrados directamente en el conflicto y de otros actores internacionales, China se ha preparado durante los últimos veinticinco años para reducir su vulnerabilidad ante un posible corte prolongado en el suministro de petróleo. Como mayor importador y segundo consumidor mundial de petróleo, el país ha implementado una estrategia silenciosa y deliberada para crear un escudo energético que le permita afrontar cualquier crisis geopolítica.
Esta estrategia energética ha consistido en establecer una gran acumulación de petróleo crudo en tanques de reserva distribuidos por todo su territorio. Dichas reservas, tanto comerciales como de emergencia, han sido llenadas a lo largo de los años, aprovechando períodos de precios bajos en el mercado para comprar, lo que ha permitido almacenar aproximadamente dos semanas del volumen de sus importaciones. China ha logrado acumular alrededor del 75% de las reservas globales de crudo, lo que constituye un blindaje energético que sostiene el consumo interno sin necesidad de importar por varias semanas, reforzando además la producción nacional. Paralelamente, se ha disminuido la actividad en sus refinerías, pero se han mantenido las importaciones.
China busca alcanzar la autosuficiencia en petróleo y gas para sustituir las importaciones actuales que suman alrededor de once millones de barriles diarios. Para ello, ha invertido grandes recursos en la exploración de yacimientos en regiones no tradicionales, empleando tecnologías desarrolladas por ingenieros nacionales. El objetivo es que la inversión y las divisas permanezcan en el país, evitando la fuga de capital. Recientemente, China descubrió un yacimiento profundo y altamente productivo bajo más de 5,000 metros de la superficie del Mar de China Meridional, lo que suma cerca de treinta mil millones de barriles en reservas probadas, según la petrolera CNOOC. Además, la empresa ha apostado por el desarrollo de tecnologías de exploración avanzada para acceder a yacimientos antes considerados inaccesibles, acercando al país a la autosuficiencia, crucial para su desarrollo.
China ha fortalecido de manera continua sus proyectos de energías renovables mediante cuantiosas inversiones y el respaldo de la innovación tecnológica. El propósito es reducir costos para que el consumidor tenga acceso a precios más bajos, además de contribuir con la protección ambiental. Gracias a su esfuerzo en la transición energética, el país se ha posicionado como líder mundial en la producción y uso de energías renovables como la fotovoltaica, la eólica y la mareomotriz. Es el mayor productor, exportador e instalador de paneles solares, turbinas eólicas, baterías y vehículos eléctricos, siendo estos elementos clave para la transición energética. Actualmente, más de la mitad de la electricidad china proviene de combustibles fósiles, mientras que el resto se genera mediante fuentes limpias: la hidroeléctrica aporta aproximadamente un 14%, la solar y eólica un 11%, la nuclear cerca de un 5% y los biocombustibles poco más del 2%.
La proliferación de autos eléctricos e híbridos en China ha influido considerablemente en la reducción del consumo de gasolina, reflejándose en una menor demanda de petróleo. Más de la mitad de los vehículos nuevos vendidos en el país utilizan estas tecnologías, lo que ayuda a proteger a los consumidores frente a las fluctuaciones actuales del mercado petrolero. Para contextualizar el impacto, se presentan a continuación los precios promedio recientes para el consumidor de un litro y un galón en distintos lugares:

Los precios de la gasolina al consumidor se determinan principalmente por cuatro componentes de costos: petróleo crudo, refinado, distribución e impuestos, que varían de acuerdo con las políticas gubernamentales locales.
En Panamá, el precio de venta en las gasolineras incluye el 7% del ITBMS, más el Impuesto Selectivo al Consumo, que es variable según el octanaje que se despacha. La gasolina de 91 octanos paga aproximadamente $0.60 por galón; la de 95 octanos paga $0.75 y el diésel $0.25. El Estado ha activado un fondo de contingencia de US$100 millones para proteger a los consumidores y sectores estratégicos, con una duración de 10 meses.
Las consecuencias de la crisis energética geopolítica continuarán afectando la economía y el suministro global durante años, ya que muchas instalaciones petroleras de exportación han sido destruidas o dañadas, dificultando la recuperación de su capacidad productiva. Ante este panorama, China sigue fortaleciendo sus políticas energéticas en todos los frentes, avanzando hacia la independencia de las importaciones de petróleo y la autosuficiencia energética.
El autor es ciudadano.

