Nada en esta vida es para siempre. Los cambios son inevitables y si no te montas en el tren del cambio, serás reemplazado.
Netflix reemplazó a Blockbuster, Facebook a My Space, Spotify a los MP3′s, Wikipedia a Encarta, las cámaras digitales a Kodak, los emails al fax y los celulares al beeper.
Todo lo que en algún momento dominaba también va a ser dominado, ya que no reinventarse y adaptarse cuesta caro. Lo mismo sucede con las ciudades, provincias y países. Si nos negamos o resistimos a cambiar como país, con el tiempo nos volveremos obsoletos y reemplazables aunque tengamos el Canal. Si no nos reinventamos, otro nos robará el mandado.
Con esto no quiero decir que no necesitamos de grandes inversiones o planes bien pensados, pero también reinventarse significa regresar a lo básico, cosas simples.
La sociedad panameña no pide nada complicado. Pide que las cosas se hagan bien y de manera íntegra. No se necesita una fórmula matemática compleja o leyes extraordinarias.
Se requiere regresar a lo básico: arreglar la casa con justicia y equidad, buen manejo austero del patrimonio, bienestar de todos los hijos de Panamá y el liderazgo con ejemplo.
Hay un dicho que dice: “La confianza tarda años en construirse, segundos en romperse y una eternidad en recuperarse”. No sé a ciencia cierta cuántos años nos tomará recuperarnos de esta crisis que estamos atravesando o cómo nos reinventaremos. Lo que sí les puedo asegurar es que si seguimos haciendo las cosas de la misma manera, vamos a seguir teniendo los mismos resultados.
Ahora toca que todos nos involucremos. No hago un llamado para que te involucres en la política partidista. Al contrario, pido que te involucres en ser propositivo y que aportes desde tu trinchera. Hago un llamado para que no solo critiques pero que seas propositivo, proactivo y brindes soluciones con acciones. Hago un llamado a que elijas a nuestros futuros lideres a conciencia para que estas situaciones no vuelvan a ocurrir.
Reconstruir la credibilidad y confianza en Panamá va a requerir de todos: sociedad civil y empresa privada. No incluyo al gobierno porque cada cinco años cambia, pero la gente y los comercios quedan.
El mayor riesgo es tomar cero riesgos. Arriesguémonos a tener la voluntad de hacer las cosas diferentes en Colón y en Panamá.
El autor es presidente de la Cámara de Comercio de Colón
