El precio que pagan los pobres

Los pobres, esa clase que muchos temen y que cumple con ciertas características que no comparto. Nos olvidamos de que la clase trabajadora encuentra su sustento porque recibe un salario.

Más allá de lo que puedes comprar, ¿te has preguntado a qué tienes acceso con el salario que recibes? Seguro que no, porque das por hecho que tienes acceso a una vida plena, llena de los mismos beneficios que disfrutan las clases media y alta. Nos equivocamos al llamarnos clase media; usted y yo somos trabajadores, y basta con imaginar quedarnos sin salario para sentir miedo, ¿verdad?

A menudo escuchamos promesas: se construirá un metro que mejorará el transporte; la aerolínea ofrecerá vuelos internos a bajos precios; el cuarto puente sobre el Canal de Panamá reducirá el tráfico que enfrentamos al volver a casa tras la jornada laboral; y las carreteras hacia los destinos turísticos están mejorando. ¡Qué bien, ya podré visitarlos! Bueno, siempre y cuando me sobre algo en la quincena para ese paseo.

No me opongo al desarrollo del Estado, pero me pregunto: ¿Podré realmente usar todo lo que anuncian en televisión? ¿O solo lo veré a lo lejos desde mi comunidad en el interior del país?

Mientras eso llega, seguiré trabajando para recibir el salario, visitando a mi familia en un 4x4, ya que en verano se olvidan de arreglar el camino, llamado “rodadura de tosca”. Acudiré al centro de salud, donde el médico viene una vez al mes; quizá deba madrugar en el hospital del distrito para ver si allá me atienden. La última vez me dijeron que la cita con el otorrino era para dentro de seis meses. Intentaré hacerme la radiografía necesaria, con la esperanza de que esta vez la máquina esté funcionando y que las medicinas que necesito para la presión estén disponibles, ya que en la farmacia cuestan B/.50.00. Ahora que lo pienso, olvidé el agua para el niño porque la maestra avisó que no tienen agua potable ni para los baños, a pesar de tener una turbina para abastecernos. ¡Claro! En la última reunión dijeron que estaba dañada por falta de mantenimiento.

Siempre mencionan la descentralización en las noticias. Sigo sin entender qué significa. Pensaba que implicaría recibir mejoras en mi comunidad, pero todo parece centralizado en la capital. Tal vez usen palabras que no comprendemos y logran hacer lo que quieren sin que nos demos cuenta. Mi abuela Chana solía decir: “Hija, cuando Dios echa a uno para pobre, lo primero que le echa es bruto.” Quizá por eso no entiendo lo que dicen en la televisión, aunque también pago impuestos.

Se me hizo tarde por estar pensando en estas “tonterías” que a nadie le importan, solo a mí. Y yo no soy nadie para solucionarlo. El jefe me regañará por no haber limpiado y por olvidar entregar la valija que llegó esta mañana. No me quejaré más; tengo trabajo y una familia que me quiere. Algún día, quizá, podré visitar esos lugares que salen en los anuncios.

Orgullosa de ser pobre y que trabaja honradamente.

La autora es docente en la Universidad de Panamá.


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