En mi opinión, el principal problema que tenemos en Panamá es el desempleo y el subempleo o trabajo informal.
Sin duda, otros temas como las declaraciones y la actitud del expresidente Donald Trump sobre el Canal de Panamá y la mina de cobre en Donoso son muy importantes. Sin embargo, en mi criterio, el desempleo y el trabajo informal constituyen el mayor problema del país.
Constantemente se menciona que se deben crear fuentes de trabajo con salarios dignos. En esto todo el mundo está de acuerdo. Lo que hay que aclarar y concretar es: ¿cómo se logra esto?
Comenzaré por aportar en este artículo de opinión algunas ideas personales, producto de mi observación constante de la situación nacional:
1. Incentivar empleos en la pequeña y mediana industria.
Todos los expertos coinciden en que la mayor actividad económica en Panamá la genera la pequeña y mediana industria. Por eso, es evidente que se deben incentivar y facilitar la creación de empleos en este sector. La labor que lleva a cabo la Autoridad de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (Ampyme) es meritoria, pero deben estudiarse medidas adicionales que fortalezcan su rol. Quizás sea necesario que el Gobierno le destine más recursos.
También podría considerarse el diseño de planes de financiamiento a estos empresarios a través de la banca nacional, que en este contexto puede jugar un papel clave y patriótico. No tengo una proyección concreta sobre cuántos empleos se podrían crear, pero todo indica que se trataría de miles de puestos y que podrían generarse en un corto plazo, siempre que existan las condiciones necesarias.
Por tanto, no hay que esperar más tiempo: se debe actuar cuanto antes.
2. Creación de empleo a través de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP).
En 2015, la ACP manifestó su intención de diversificar sus operaciones, incluyendo la construcción de un puerto en Corozal. Este proyecto fue suspendido por demandas legales interpuestas por otra empresa portuaria, pero dichas trabas ya han sido superadas, según funcionarios de la ACP.
Entonces, ¿cuál es el estatus del proyecto? Este puerto podría generar miles de empleos durante su construcción y operación, además de impulsar contratistas, subcontratistas y hasta el ferrocarril transístmico, que tendría un nuevo punto de conexión logística.
Otro proyecto mencionado por la ACP es el desarrollo de una zona de desembarque para automóviles y equipos rodantes provenientes de Asia, usando el sistema roll-on/roll-off (Ro/Ro). Esta operación ya se ejecutó con éxito hace más de 30 años en Coco Solo, Colón, con vehículos rusos de las marcas Lada y Niva. Replicar este modelo en el área del Pacífico es factible, considerando la cercanía con países exportadores como Japón, Corea del Sur y China. Sería importante evaluar por qué este proyecto aún no ha avanzado.
Además de estos dos proyectos, la ACP anunció otros más. La pregunta sigue siendo por qué no se ejecutan de inmediato, generando así empleos bien remunerados en el sector logístico.
3. Desarrollo de zonas residenciales y comerciales para jubilados extranjeros.
Desde hace décadas, jubilados estadounidenses y canadienses se han establecido en zonas del oeste de México y Costa Rica. Panamá tomó nota de esta tendencia y, hace más de 40 años, aprobó incentivos migratorios y fiscales para atraer a este grupo.
Como resultado, miles de jubilados extranjeros viven hoy en áreas como Coronado, Río Hato, Pedasí, Altos del María, Boquete e Isla Colón. Sería valioso fomentar nuevas zonas similares en otras regiones del país.
Estos jubilados eligen Panamá por su seguridad, clima favorable y el uso del dólar. Muchos de ellos reciben pensiones que no les alcanzan para vivir cómodamente en sus países de origen, por lo que radicarse aquí representa una ventaja. Basta visitar Coronado o Boquete para observar cómo su presencia ha originado polos de desarrollo que incluyen supermercados, comercios, restaurantes y otros servicios.
Cabe destacar que este fenómeno es distinto al turismo, ya que estos jubilados son residentes permanentes y no visitantes temporales. Promover el establecimiento de más zonas similares podría generar miles de nuevos empleos en diversas regiones.
4. Plan conjunto entre el Gobierno y el sector privado.
Ha llegado el momento de que la empresa privada —el Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP), la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura, la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (Apede), sindicatos industriales, entre otros— acuerde con el Gobierno un plan nacional para reducir el desempleo y el trabajo informal.
Este plan debe tener objetivos claros y distribuir responsabilidades: qué corresponde al Gobierno y qué a la empresa privada. Además, debe aplicarse por provincias, ya que las realidades de la capital difieren de las del interior. Solo si ambas partes colaboran estrechamente podrá enfrentarse esta problemática con eficacia.
5. Capacitación técnica y subsidios a trabajadores informales y desempleados.
Muchas personas desempleadas o que laboran en la economía informal podrían recibir capacitación a través del Instituto Nacional de Formación Profesional y Capacitación para el Desarrollo Humano (Inadeh). Esta capacitación debe ser masiva.
El Instituto para la Formación y Aprovechamiento de Recursos Humanos (Ifarhu) fue creado no solo para otorgar becas, sino también para planificar los recursos humanos del país. Esta institución debe identificar los oficios y actividades que pueden generar empleo luego de la capacitación ofrecida por el Inadeh.
Durante su formación, estas personas no generarían ingresos, por lo que sería necesario implementar un plan de subsidios o préstamos a largo plazo. Estos fondos se empezarían a reembolsar una vez que las personas capacitadas consigan empleo. El sistema debe incluir un seguimiento riguroso para evitar morosidad en los pagos.
El autor es abogado.
