El rol de la política fiscal en respuesta a la crisis financiera y la lenta recuperación económica post-covid-19 originó muchos debates agitados y controversiales. No existe ninguna manera de predecir a qué nivel de deuda puede causar una crisis profunda y prolongada; y el gasto público representa un desafío para administrar y gestionar, ya que la vida de los panameños está de por medio.
La enorme expansión del endeudamiento (público, empresarial y gubernamental) con respecto a la economía subyacente ha impulsado la economía panameña en los últimos años, llevando a la compra, desmantelamiento y venta para impulsar la economía real. Tristemente, en Panamá, el papel tradicional de la producción económica se ha invertido y ahora son las finanzas las que dominan la economía.
El colapso financiero global de 2008 y la subsecuente desestabilización de la economía mundial demostraron que la austeridad (la “consolidación fiscal”) es una estrategia desacertada para hacer frente a las secuelas de la crisis económica. Los enormes déficits gubernamentales “salvaron el mundo” al aportar activos netos al sector privado, expresó en un prestigioso periódico norteamericano el profesor de Princeton y premio Nobel de Economía, Paul Krugman.
Cuando a los panameños les suspendieron los contratos de trabajo “prolongadamente” durante la covid-19, los ingresos fiscales (I) cayeron drásticamente y fue correcto que el gasto público (G) aumentara con rapidez para apoyar la vida de los panameños con vales digitales o bolsas de comida, con el subsecuente aumento no discrecional en el déficit G-I.
El resultado económico es coproducido por la interacción de agentes públicos y privados. Mientras el sector privado estaba ahorrando o invirtiendo en finanzas, seguros o bienes raíces, el peso para reactivar la economía del país recayó en la Comisión de Presupuesto de la Asamblea. Recordemos que los eternos diputados aprobaban o rechazaban la inversión pública que creaba oportunidades económicas, aumentando la disposición de las empresas a invertir. Recordemos que el pasivo del sector gubernamental es el activo del sector privado.
Lo que no estuvo correcto fue que el endeudamiento no generara crecimiento económico en el istmo, ya que la Asamblea Nacional no supo modular los gastos inflexibles y las compras necesarias, mucho menos priorizar los nombramientos necesarios de talento humano que el país necesitaba.
La austeridad no fue el problema; la raíz de nuestro gran problema fue que la comisión de presupuesto colocó alfiles políticos en la junta directiva de la institución que maneja el PIB más grande del país, donde no supieron clasificar, priorizar y modular la reorganización del gasto público. ¿Era necesario comprar un millonario robot que dispensa medicamentos o tener un total abastecimiento de medicamentos? ¿Era necesario comprar dos millonarios robots quirúrgicos que no se pueden usar al mismo tiempo por la falta de planificación eléctrica, o era necesaria la compra de insumos para cateterismo cardíaco y válvulas cardíacas? Tiempo es igual a músculo y la falta de insumos para cateterismo está empeorando la salud de las familias panameñas.
Había que priorizar los gastos y lo que era más importante para la familia panameña. Detrás de las licitaciones amañadas de la junta directiva no hubo calidad de vida, crecimiento, desarrollo ni bienestar.
El 94% de los panameños estamos indignados por la modulación del gasto que ejerció la eterna junta directiva y esperamos que salgan de sus puestos; y que las nuevas comisiones de la Asamblea Nacional no coloquen sus alfiles dentro de la misma, para amañar licitaciones y así causar estancamiento en la economía nacional al monopolizar la asignación de recursos estatales a un solo conglomerado político-empresarial.
Será un desafío priorizar y focalizar el gasto público con un legislativo matraqueador y resiliente, donde la nueva comisión de presupuesto tendrá que evitar la demonización de la deuda y priorizar lo que es esencial para la calidad de vida y el bienestar de los panameños.
El autor es cirujano sub-especialista.
