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El rol de los jóvenes en la construcción de un futuro más justo y democrático

Los jóvenes, con nuestra creatividad y perspectivas novedosas, podemos tener un rol significativo en la construcción de un Panamá más equitativo. Somos transformadores poderosos que podemos promover la inclusión, la innovación y el avance social. Sin embargo, en nuestro camino hacia la construcción de una mejor sociedad, a menudo debemos enfrentar obstáculos, incluidos el caso de quienes se resisten al cambio y a la renovación.

Desde los inicios de nuestra historia republicana, hay recuentos de cómo los jóvenes hemos constituido los promotores de los verdaderos cambios a lo largo y ancho del país. En nuestra lucha incansable por la libertad y por la soberanía en la Zona del Canal, generaciones de jóvenes hemos protagonizado momentos históricos, como los hechos del 9 de enero de 1964, que cambiaron el rumbo de la historia. Combatimos en el presente lacras sociales que ponen en riesgo la institucionalidad de nuestra nación, tales como la corrupción y la comisión de actos poco éticos. Nos erigimos como un faro en medio de la oscuridad, trayendo con nosotros inspiración a nuevas generaciones para que trabajemos de manera conjunta por los mejores intereses de Panamá.

A pesar de nuestro ferviente compromiso y contribuciones significativas, todavía enfrentamos grandes dificultades. Uno de los mayores retos es un sistema educativo que no premia la creatividad, con grandes carencias y retos, castigando más a los jóvenes de escasos recursos y áreas rurales. También es un desafío el escaso reconocimiento y valoración social.

Con frecuencia, se nos subestima o se nos percibe como simples espectadores en los procesos de toma de decisiones, en lugar de que seamos vistos como socios activos y aportadores significativos. Esta actitud no solo socava nuestra confianza y motivación, sino que también impide que podamos desplegar plenamente nuestras capacidades y talentos para producir un impacto positivo en nuestras comunidades.

Además de las infravaloraciones, también enfrentamos barreras institucionales que impiden nuestra participación activa en los desafíos políticos, económicos y sociales. Si a ello se añade la falta de oportunidades de empleo y espacios de liderazgo; el poco acceso a recursos y a apoyo, en especial, si sufrimos de alguna condición especial o pertenecemos a una minoría, el resultado es que nos toca desenvolvernos en entornos hostiles y complejos.

La resistencia al cambio y la aversión a nuevas ideas frena el progreso y la innovación, impidiendo que se desarrollen políticas y proyectos que atiendan los problemas y aspiraciones de la juventud, dando continuidad a modelos agotados, de espalda a un mundo cambiante.

Para erradicar estas complicaciones, es menester impulsar una cultura de inclusión y de participación que haga valer los aportes de la juventud. Urge la creación de entornos confiables y accesibles donde podamos dar a conocer nuestras ideas, así como de oportunidades de formación para fortalecer nuestros talentos y posibilitar que seamos garantes de una renovación efectiva.

Los adultos tienen el importante papel de velar por el aprovechamiento del potencial de los jóvenes como sus interlocutores. Es necesario dejar de lado los estereotipos y los sesgos sobre la juventud y tener mentes abiertas a ideas frescas con enfoques diferentes. Al colaborar jóvenes y adultos, se potencia el impacto del pensamiento creativo del joven y la experiencia del adulto para solucionar las grandes complejidades sociales.

Es imperativo que se nos brinden espacios donde podamos expresar nuestras ideas y ser partícipes en la construcción de un futuro mejor. Reconocer nuestro potencial y valorarlo adecuadamente no solo fortalecerá la democracia y la justicia social en Panamá, sino que también asegurará que el país continúe avanzando de manera sostenible y equitativa. Los jóvenes somos la semilla del cambio. Nuestro involucramiento activo y nuestro empoderamiento son esenciales para forjar un Panamá más próspero. Programas como el Laboratorio Latinoamericano de Acción Ciudadana son semilleros y potenciadores del talento juvenil.

Es evidente que la juventud puede tener un rol protagónico en la creación de un mundo distinto.

A fin de lograrlo, es necesario romper los paradigmas, fomentando una colaboración intergeneracional. Construyamos un país más justo y sostenible para todos, con la energía de los jóvenes y la experiencia y sabiduría de los adultos.

El autor es egresado del Laboratorio Latinoamericano de Acción Ciudadana 2023


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