La pandemia nos hizo dar giros, adaptaciones y reinvenciones en todos los sectores a nivel mundial y Panamá no escapó de ello, tiendas y locales que siempre funcionaron atendiendo personalmente a los clientes tuvieron que crear páginas web para poder seguir vendiendo sus productos en el confinamiento. Esto sacó a la luz muchas deficiencias comerciales, logísticas, bancarias, tecnológicas y sobre todo educativas y culturales que padece nuestro país. Cosas que se sabían pero que solo la pandemia logró mostrárnoslas en la cara.
Algo que me llamó la atención, y aplaudo de pie, es cómo el sector de la industria creativa en Panamá no se quedó de brazos cruzados y no dejó de hacer arte cuando más se necesitaba. El confinamiento hizo que se catapultaran las redes, los canales de tv y todo lo referente al entretenimiento en línea.
Hoy quiero escribir sobre el teatro y la cultura, quienes también salieron a defender sus salas, sus actores, sus funciones suspendidas, sus proyectos, sus presentaciones y sobre todo a tratar de nadar contra todas las corrientes durante los dos años que llevamos de pandemia.
El teatro es una actividad presencial, esa es su esencia, esa ha sido su distinción a lo largo de la historia. El teatro es una de las empresas más antiguas, para muestra las edificaciones griegas y los romanas que hoy son de atractivo turístico y de estudio en carreras relacionadas no solo con el teatro sino también con la arquitectura y el diseño.
Diría mi mamá: “Pero hija el teatro se hizo para ir a verlo de forma presencial, frente a la tarima, ¿cómo harás una obra virtual? Para eso veo una película”.
Pues les comento que el teatro virtual si se logró hacer durante la pandemia y fue un boom por la creatividad que se implementó para lograrlo, virtualmente se hizo desde el trabajo de mesa, los ensayos y hasta las presentaciones. Lo interesante de todo esto es que abrió un nuevo compás comercial y educativo que hizo combinar lo tradicional con las nuevas tendencias.
Como es de conocimiento, el interior del país carece de salas de teatro, es prácticamente imposible por más que se quiera llevar una obra de teatro, mucho menos se puede llevar un musical. Esa siempre ha sido una pregunta que todos nos hacemos, ¿por qué no se invierte en cultura y por qué toda la inversión se limita a la capital? Las provincias también se merecen tener este tipo de oportunidades. ¡Es increíble! En el interior casi ni academias de teatro existen, en su mayoría se limitan a las demás disciplinas, pero dedicadas al teatro no hay. ¿Por qué? Sencillamente porque no hay dónde realizar las presentaciones.
El teatro y la educación virtual ha venido a darle un giro a la historia, ha permitido llegar a esos lugares donde lo presencial no ha podido aterrizar, ha logrado despertar el gusanillo de la curiosidad, en niños y adolescentes del interior, por el estudio de las artes. El teatro virtual ha permitido que poco a poco se abra una vitrina en nuestro país. Lo maravilloso de la tecnología es que no solo nos permitirá cruzar los límites de las provincias sino también nos llevará más allá de nuestras fronteras para mostrar en el exterior el talento que hay, y que sobra en Panamá.
La autora es profesora
