El 29 de mayo de 2025 se celebra la Ascensión del Señor. Esa es la fecha que, en justicia histórica, debería marcar el verdadero Día de Acción de Gracias en los Estados Unidos. Explico por qué.
Desde el 27 de marzo de 1512, cuando Juan Ponce de León descubrió la península de Florida, los españoles fueron los primeros europeos en explorar y colonizar amplias zonas del territorio que luego se llamaría Estados Unidos de América.
Durante 308 años ondearon banderas españolas en tierras hoy estadounidenses, mientras que la de las barras y las estrellas existe desde hace apenas 249.
En noviembre de 1621, un grupo de ingleses calvinistas se estableció en lo que hoy es Plymouth, Massachusetts, y agradeció a Dios haber sobrevivido. Desde entonces, cada cuarto jueves de noviembre, se celebra el Thanksgiving Day. Pero pocos saben que ochenta años antes de la llegada del Mayflower, otros europeos ya habían dado gracias a Dios, no en la costa, sino cerca del centro geográfico de lo que hoy es ese país.
El día de la Ascensión del Señor de 1541, un grupo liderado por el salmantino Francisco Vázquez de Coronado llegó al cañón de Palo Duro, cerca de Amarillo, en el norte de Texas. Allí, el fraile andaluz Juan Padilla ofició la primera misa en suelo de los actuales Estados Unidos, agradeciendo a Dios por la vida en medio de tierras inhóspitas y desconocidas. Pero no hablaban inglés y, además, eran «papistas». Así que, para muchos, fue como si no hubieran existido.
Padilla continuó hacia el norte predicando el Evangelio, hasta que fue asesinado en 1542 cerca de Herrington, Kansas. Fue el primer mártir cristiano en territorio estadounidense.
Si los estadounidenses prefieren ignorar parte de su historia, es asunto suyo. Pero al menos los 50 millones que se expresan en español podrían celebrar, no con pavo, sino con carne de búfalo —el alimento que abundaba allí en el siglo XVI— el día de la Ascensión del Señor. Ese sí es el auténtico Día de Acción de Gracias, aunque no les guste a los English only.
El autor es jubilado.
