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Empleo: productivo vs. político

La vida en sociedad presenta dos opciones: ordenada o desordenada, que obligan a conocer y definir qué es el orden. Todo orden se basa en el respeto, propio y ajeno, referido a lo social, económico y político. Viciar ese respeto es perturbar inevitablemente la paz social.

Panamá es un país con grandes recursos que, bien aprovechados, representan bienestar sostenido, pero si dejamos ganar al desorden, seguiremos de mal a peor, a pesar de poseer tierra fértil, minerales, posición geográfica, multiétnia y una larga tradición de fe cristiana.

El ser humano tiene necesidades económicas insustituibles como son alimento, vestido, vivienda, transporte y producción de bienes y servicios (económicas), educación, salud, familia, comunicación, seguridad (social) y gobierno (política). Desde antes de nacer y hasta su muerte, el bebé es un consumidor económico, pero para satisfacer todas las necesidades mencionadas se requiere producirlas con el concurso de la tierra, el mar, los ríos y el aire.

En las ciencias macroeconómicas existen 4 grandes variables: producción (incluye empleo), consumo, inversión y ahorro, pero para cuestión de orden, la producción es clave del resto; si no hay producción, surgen problemas. Como dice el Génesis: “Ganarás el pan con el sudor de tu frente”.

La política busca conformar gobiernos periódicamente, pero si se vuelve razón de todo, secuestra el resto de necesidades. La producción requiere materias y empleo de personas, pero al desordenar los temas, invade el resto y corrompe la sociedad. Antes fueron los reyes y señores feudales; después los dictadores, y ahora los “políticos” corruptos, aferrados al desorden clientelista. El clientelismo busca la reelección a partir de engaños como “regalar” materiales (trueque por voto), patrocinar campañas para obtener licitaciones o recibir un empleo (improductivo, al no estar calificado o concursar el puesto). Así, la educación se convierte en estorbo, la salud se ahoga sin recursos, etc. El orden posible está en lograr buenos candidatos y un pueblo menos ignorante o clientelista.

En síntesis, un empleo productivo se refiere a ganar el pan (pan es etimológicamente todo), entonces un empleo improductivo (conocido como botella o planilla fantasma), corresponde a robar y no ganar. Una botella es un ser corrupto, tanto como el político que la genera.

La Creación se basó en orden por sobre el caos y tinieblas. Si seguimos con el desorden en nuestros corazones, no preguntemos: ¿Dónde esta Dios? Somos seres con libre albedrío (voluntad) y criterio consciente para escoger, pero la terquedad (necedad) es ignorancia, o sea saber que puedo hacer lo bueno, pero si sigo la vagancia y robo de recursos valiosos para la sociedad, volviéndome un parásito, seré ni más ni menos un ser muy tóxico.

El autor es economista


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