El pasado 17 de enero, comenzó a circular, de forma viral, un mensaje de Padres por la Educación dirigido a las mujeres políticas en Panamá. El mensaje contenía una frase que realmente me dejó consternada y me dio mucho que pensar de nosotros, como sociedad. La frase era la siguiente: “No queremos que en la escuela a las niñas se les hable de empoderamiento, y a nuestros hijos varones se les discrimine”.
A todas las personas que creen que empoderar a las niñas en las escuelas es erróneo, les explico lo siguiente: El término “empoderamiento”, según la Real Academia de la Lengua Española, significa hacer poderoso o fuerte a un individuo o grupo social desfavorecido. Como hemos observado a lo largo de la historia, el hombre nunca ha tenido que ser empoderado, porque socialmente nunca ha sido desfavorecido, sin embargo, las mujeres sí hemos luchado por cada uno de nuestros derechos.
Actualmente, gracias a todas las mujeres empoderadas de nuestra historia, ejercemos el sufragio, podemos ser independientes, trabajar, ser oídas, y hasta aspirar a cualquier cargo político, sin embargo, aún nos queda un largo camino por recorrer. Según el Centro de Estadísticas del Ministerio Público, en 2016 se reportaron 22 mil 192 delitos de violencia doméstica en Panamá. De acuerdo con el Ministerio de Seguridad, fueron 17 los feminicidios ocurridos en nuestro país. Está claro que algo no anda bien, socialmente persiste un serio problema en cuanto al rol de la mujer, sobre todo, cuando sabemos que la estadística de violencia doméstica no está ni cerca de ser certera y rigurosa, porque la mayoría de la violencia doméstica no se denuncia. Además, debemos hablar de la presión social que hay; los hombres jamás han tenido que escuchar que provocaron una violación por ir vestidos inapropiadamente; ellos nunca han sido juzgados por su vida sentimental o sexual, ni por trabajar demasiado y “desatender” a la familia.
Las mujeres representamos el 49.87% de la sociedad, somos una pieza vital en ella, si no fomentamos el empoderamiento de la mujer, quizás tengamos unos hombres más ególatras, pero un Panamá menos capaz, pues estamos dejando atrás un 49.87% de talento y capacidad nacional.
Cada vez que una mujer empoderada es madre de un niño, nos aseguramos de que ese niño respetará a la mujer, y será un futuro hombre que reconocerá el sexo femenino, como capaz, trabajador y con las mismas condiciones que él. Cada vez que una mujer empoderada es madre de una niña, nos aseguramos de que esa niña se sentirá lo suficientemente fuerte y tendrá la requerida actitud para ser un miembro activo de la sociedad, que la necesita. Pero cada vez que una escuela refuerza y reafirma ese empoderamiento de la mujer que se impartió en la casa, garantizamos que el 100% de los panameños actuaremos y nos desarrollaremos de manera igualitaria, dentro de las bases del respeto.
